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miércoles, 24 de agosto de 2016

La Corte Suprema que viene: La posibilidad del liberalismo igualitario - El Economista


Nos consultaron sobre la asunción de Rosenkrantz como Juez de la Corte Suprema, acá en "El Economista" junto a Patricio Nazareno (acá su entrevista). Conozco a Rosenkrantz desde que era estudiante en la Facultad de Derecho UBA y desde que egresé estoy en su Cátedra de Teoría General del Derecho. Fue la primera persona que me saludó cuando gané el primer premio en el Concurso Homenaje a Carlos Nino, su maestro. Ni bien me entregaron el premio, en una jornada en la que estuvo Alfonsín, entre otros muchos líderes políticos de varios partidos, se acercó a felicitarme, con una humildad de un grande. Lo recuerdo bien porque no conocía a mucha gente en el ambiente y fue una de las tres personas que se acercaron a saludarme y charlar amablemente. Obviamente nadie me conocía.

Tierras liberales, prácticas liberales - Berkeley 2016
Muchas cosas y mucho tiempo pasó y en su cátedra, en la que tengo un cargo concursado, ofrezco Estudios Críticos del Derecho y Teorías Críticas de la Justicia. Ambas materias son una mezcla de tradiciones que van más allá de las tribus académicas segmentadas por autor o tendencia política. Vemos Nino y vemos Marí, vemos marxistas y liberales, vemos analíticos y continentales, tratando de ir más allá de las grietas que suelen separar Foucault de Habermas, separan las teorías feministas de las teorías que piensan raza y clase social con el género, Rawls de Carl Schmitt, Kelsen de Weber, Derecho de Ciencias Sociales; en esa práctica que piensa en las personas y en su color político, en lugar de analizar sus ideas y razones.

En ese espacio invité a activistas sociales, políticos, hemos organizado debates con todas las agrupaciones políticas de la Facultad, desde el PRO al PTS, radicales y peronistas, han venido feministas de varias y diversas tendencias, entre otras actividades, y siempre ejercí mi libertad académica sin episodios de autoritarismo ni persecución o maltrato grotesco. Me gustaría decir que eso no pasa en otros espacios académicos pero estaría mintiendo y está muy bien documentado.

Con Rosenkrantz tengo varias coincidencias, muchos disensos pero infinito respeto intelectual. Como dije “En muchos sentidos creo que Rosenkrantz podría seguir una línea interrumpida por la renuncia de Genaro Carrió y Jorge Bacqué en la Corte de Alfonsín, dos jueces liberales emblemáticos y atípicos”. Ojalá así sea.

Le deseo éxitos a CR y a su equipo y salud!

Algunas de las cosas que afirmé sobre la Corte y su posible aporte y perfil:

- Sobre el liberalismo y la Corte dije: “Carlos Nino solía decir que el liberalismo conservador, en Argentina, era más conservador que liberal. En la Corte hace falta un liberalismo serio y consistente para reafirmar el liberalismo de la Constitución. Liberales conservadores –siempre más conservadores que liberales– en la historia de la Corte sobran, lamentablemente. Abundan los liberales antidemocráticos o antirrepublicanos, incluso en nuestros días. Reales liberales igualitarios son los que faltan. Liberales en serio. Y más liberales igualitarios consistentes.

Estado laico, autonomía privada, igualdad de culto, diversidad sexual, de género y étnica, respeto de los derechos individuales clásicos, políticos y sociales y de las garantías constitucionales son áreas en las que la Corte necesita una jurisprudencia más sólida y efectiva.”  

- Sobre Rosenkrantz, el activismo judicial y algunos contrapuntos dije: “Sus posturas sobre el rol judicial auto-restrictivo suelen sonar conservadoras pero son más consistentes democráticamente que aquellos jueces que quieren solucionar todo redactando hermosas sentencias que quedan en palabras muertas cuando la atención mediática pasa. Menos activismo judicial, desde mi punto de vista, puede ser más política democrática”, agrega Arrimada sobre una caracterización posible de su perfil.

Y señala sus puntos de disidencia con el nuevo juez: “Obviamente hay muchos aspectos de disenso razonable con sus posturas y teorías. Sus postura restrictiva sobre los derechos sociales -me inclino más por la postura de Bruce Ackerman o Carlos Nino en este punto- y el apoyo parcial a las posturas que sostienen la ‘Cosa juzgada írrita fraudulenta’ son mis reparos más fuertes”.

Ahora sí, éxitos y salud!

jueves, 28 de enero de 2016

Teorías Críticas de la Justicia - UBA - Segundo Cuatrimestre


la justicia como horizonte de intensidad - Buenos Aires 2015
La justicia es un ideal exigente. El Poder Judicial es una institución política de los gobiernos democráticos. El rol del poder judicial suele ser extraño para la política democrática. La filosofía política del valor justicia suele legitimar el rol de los poderes judiciales. Separar y estudiar críticamente Justicia y Poder Judicial es el objetivo principal del curso. Desarrollar herramientas pedagógicas para acceder al opaco lenguaje judicial y construir el puente entre política y derecho.


Prólogo: Cine y Literatura

A - Derecho y Literatura: Las ficciones y el derecho
- Hermann Melville, Bartleby, el escribiente, acá (en inglés) y acá (en español).
- Franz Kafka, El Proceso.
- Franz Kafka, Ante la Ley, acá.
- Franz Kafka, La Colonia Penitenciaria, acá.- Jorge Luis Borges, Pierre Menard, el autor del Quijote, acá.- Jorge Luis Borges, Funes, el memorioso, acá.- Jorge Luis Borges, Emma Zunz, acá.- Jorge Luis Borges, El idioma analítico de John Wilkins, acá.
B - Cine y Derecho: Miradas y representaciones del derecho.
- Orson Welles - El Proceso (The Trial), acá. Versión Alternativa de David Jones (1993) (acá)- Akira Kurosawa - Rashomon, acá y acá.- Una acción civil - Steven Zaillian.
- El poder de la justicia - Francis Ford Coppola.
- Norman Jewison - And justices for all, acá.
- Lars von Trier - Manderlay- El Padrino - Francis Ford Coppolla.

Ideas de Justicia

Unidad I: La justicia como escepticismo.

Hans Kelsen - ¿Qué es la Justicia? Link

Unidad II: La Justicia como verdad.

Gadamer - ¿Qué es la verdad?. Link.
Jean Grodine - Introducción a Gadamer Link.

Unidad III:  La justicia como alteridad

Erich Fromm - El miedo a la libertad. Link.

Unidad IV: La justicia como convicción y como responsabilidad.

Max Weber - La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Link.
Max Weber - El político y el científico. Link.

Unidad V: La justicia como violencia.

Walter Benjamin - Para una crítica de la violencia. Link.

Unidad VI: La justicia como castigo.

Nino / Zaffaroni - Debate sobre las penas - Link.

Unidad VII: La justicia como diálogo.

La concepción de democracia deliberativa de Habermas. Link.

Unidad VIII: La justicia como igualdad social.

Dubet - Repensar la justicia social. Link.
Dubet - Entrevista. Link.

Unidad IX: La justicia como razonabilidad.

Garzón Valdés - ¿Puede la razonabilidad ser un criterio de correción moral? Link.

Unidad X: La justicia como pensar crítico.

Hannah Arendt - El pensar y las reflexiones morales (Fotocopiadora)

Unidad XI: El escepticismo ante la justicia. Lenguaje y Justicia.

- Ronald Barthes - La muerte del autor. Link.
- Michel Foucault - Qué es un autor? Link.
- Ludwig Wittgenstein - Extractos selectos. Link.  (Completo - Link)
- Jorge Luis Borges - El idioma analítico de John Wilkins. Link. 
- Jorge Luis Borges - Pierre Menard, Autor del Quijote. Link.

Instituciones de Justicia

Unidad XII: El poder judicial como institución de justicia.


Todo lo judicial se disuelve en política - Texto 1 Link y Texto 2. Link.


Unidad XIII: Los abogados como actores de justicia.

Duncan Kennedy - La responsabilidad de los abogados en la justicia de sus casos. Link.
Duncan Kennedy - Son los abogados realmente necesarios. Link.
Marc Galanter - Why the haves come out ahead. Link (Inglés) y en Español (Link).

Unidad XIV: El litigio estratégico como herramienta de justicia

La autoridad de la democracia y los conflictos interpretativos. Link.

Unidad XV: La cárcel como institución de justicia.


Foucault - Vigilar y Castigar. Link (I) y Link (II).


Unidad XV: Los cupos de grupo como institución de justicia.

- Nancy Fraser - Una crítica al feminismo empresarial. Revista Red Seca. Link.
- Johanna Brenner - Nancy Fraser - Debate feminista sobre "El neoliberalismo progresista". Revista
Sin Permiso. Link.

Unidad XVI: El sistema político como institución de justicia.

domingo, 6 de diciembre de 2015

La justicia según Haruki Murakami: Un pulpo gigante


atrapar al pez de sombras - Italia 2014
Las representaciones del derecho y su extraño mundo en la literatura siempre me fascinaron. Especialmente las del poder judicial, sus juicio más famosos, sus expedientes más misteriosos, desde Sófocles hasta Kafka.

En este caso, nos hicieron llegar a la imagen del poder judicial según Haruki Murakami en After Dark:

"Takahashi pasa la yema del dedo por el borde de la taza de café.

- Y en cuanto empecé a pensar de esa forma, había muchas cosas que se me aparecieron bajo un prisma diferente. Vi el sistema judicial, en sí mismo, como un ser vivo especial, extraño.

- ¿Un ser vivo especial?

- Sí. Un pulpo, por ejemplo. Un pulpo gigantesco que habita en las profundidades marinas. Tiene una vitalidad extraordinaria, avanza por el fondo negro del océano haciendo serpentear un montón de los largos tentáculos. Mientras asistía a los juicios, no pude evitar imaginármelo de esa forma, ¿sabés? A veces adopta la forma del Estado; otras, la de las leyes. También puede adoptar formas más retorcidas, más complejas. Y aunque le cortes una y otras vez los tentáculos, vuelven a crecer, siempre. Nadie puede acabar con él. Es demasiado fuerte, viven en una sima demasiado profunda. Ni siquiera sabemos dónde tiene le corazón. Yo, en aquellos momentos, sentí terror. Y me desesperaba pensar que, por muy lejos que intentara escapar, sería incapaz de huir de él. Aquel ser no piensa que yo soy yo y que tú eres tú. Ante él, todos perdemos nuestro nombre, todos dejamos de tener un rostro. Todos nos convertimos en un signo. En un simple número. "

Gracias por la recomendación a DG/DG. Sigamos y salud!

viernes, 23 de octubre de 2015

Estrategias judiciales del republicanismo antidemocrático - Crisis


Publicamos esta columna en la Revista Crisis sobre lo sucedido en las elecciones de la provincia de Tucumán pensando en lo que ojalá haya sido un episodio aislado/pasado y no un tubo de ensayo, un experimento político,  de lo que puede suceder en la elección presidencial de este domingo, acá. Esperemos. Sigamos y salud!

lo que más valorás es lo más frágil - San Telmo 2011

la casa está en orden / meter las patas en la justicia / pinchazo 

Estrategias judiciales del republicanismo antidemocrático

Durante el proceso  electoral en curso algunos sectores utilizaron los Tribunales como recurso para cuestionar la calidad legal de los comicios. Por el momento estos intentos no han prosperado, pero una mueca sombría se dibuja en el horizonte de posibilidades a futuro. Lejos de la consolidación de un sistema de partidos basado en los consensos, quizás se asome la etapa superior de la bipolarización política.  

Tucumán vivió este año un proceso eleccionario polarizado, con denuncias y serias irregularidades, coronado por una represión de la policía del gobernador Alperovich ante el ejercicio legítimo del derecho de protesta, la detención ilegal durante una semana sin pruebas de varios de los participantes de esa manifestación en su contra, la manipulación mediática a nivel nacional, el juego autodestructivo en el que tanto oficialismo y oposición suelen sumergirse; a todo esto, debimos sumarle una muy irresponsable decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo provincial anulando la elección y convocando a una nueva, sin dar fundamentos ni pruebas de irregularidades generales ni fraude sistemático. 

Esta decisión de la Cámara se firmó el 16 de septiembre, dos horas después de la conferencia del prensa en la que se anunció la renuncia de Fernando Niembro a su candidatura por el PRO. Es inusual que las decisiones judiciales se tomen a las 19:30 hs de un miércoles. Unos días después la Suprema Corte de Tucumán revocó la decisión de la Cámara. La Corte podría haber eludido en esta oportunidad esa costumbre de dictar sentencias en el opaco "lenguaje judicial". Podría haber llamado a una conferencia de prensa y con un discurso accesible para todos, explicar detalladamente porqué la decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo fue arbitraria. Las razones y la publicidad construyen legitimidad. Al gran pueblo tucumano, razones. 

Algunos llaman a respetar la "justicia independiente" cuando les conviene, no importa si las sentencias son un mamarracho. Sin embargo, la mayoría de los jueces tienen dependencias políticas directas o indirectas. Un poder judicial endogámico, repleto de castas familiares y fidelidades políticas, siempre tendrá dificultades para conferir confianza a sus decisiones. Querer resolver conflictos políticos a través de este dudoso poder judicial es potenciar la conflictividad y politizar al poder judicial. A una elección con graves irregularidades, le sucedió un fallo explosivo. 

La historia argentina nos da contraejemplos de muchos políticos e intelectuales que legitimaron el autoritarismo y renunciaron a sus principios republicanos y liberales en nombre de la república y la libertad. Así se llegó a afirmar que "las fuerzas armadas eran las guardianes de la democracia". No hay más guardián de la democracia que el pueblo mismo. La sociedad tiene la última palabra. 

En el caso tucumano hubo varios defectos institucionales que todos bien conocían y utilizaban. Desde el sistema electoral hasta el clientelismo político que los partidos practican en todo el territorio argentino, en sus diversas formas, sus diferentes destinatarios y sus particularidades regionales. Sincerarse sobre esas prácticas y reformarlas debería ser un objetivo institucional de todos. Pero, aunque se trate del peor gobierno provincial, eso no hace menos 
arbitraria la medida judicial que anuló las elecciones. 

Los demócratas no renuncian a la democracia para profundizar la democracia. Abrazar decisiones sin fundamentos, y a los oscuros jueces que las dictan, no es una alternativa a las graves falencias de un gobierno. La democracia es la única vía para profundizar la democracia, para radicalizarla, para sacarla de la inercia y anestesia de las corporaciones que la parasitan. Necesitamos más democracia, no más sentencias arbitrarias que operan como vetos absolutos de un poder no democrático. 

idealizar al árbitro, transformarlo en rey

Judicializar elecciones para debilitar a los gobiernos democráticos puede ser parte de un show mediático, de una estrategia para recalentar el clima electoral y deslegitimar triunfos en un contexto de polarización social. En la misma línea, podemos anotar algunos intentos de manipulación y desinformación sobre cómo se contabilizan el voto en blanco -cuestión legalmente evidente- para intentar forzar ciertos resultados. En los últimos días, según una nota publicada en un tradicional medio, cierto candidato evaluaba esta alternativa para forzar sus chances de segunda vuelta en las elecciones del domingo próximo. 

En la historia argentina, frente a cada golpe de estado, salvo dignas excepciones, los jueces estuvieron del lado del opresor, de la injusticia, de la tortura y de la negación de los derechos. Siempre con su tradición de proteger intereses políticos-económicos concentrados sin distinción de color político. La Corte Suprema no es guardiana de la Constitución ni de la democracia, al manejar el presupuesto de todo el poder judicial contradiciendo claramente el Artículo 114 de la misma. Los jueces no son guardianes de nuestra libertad e igualdad de culto cuando no protegen el principio de 
la educación pública laica. Los jueces son árbitros no guardianes. Los jueces serían guardianes de la democracia si la democracia fuese una cárcel. Pero la democracia es una práctica social, que costó esfuerzo de generaciones de argentinos. Y no cabe en un expediente judicial.

Algunos idealizan a los jueces por la misma razón que idealiza a las personas: no los conocen. El poder judicial es opaco, corrompible, muy sensible al lobby, a la operación oscura.

La democracia está más cerca de los movimientos sociales y partidos políticos, con todos sus defectos, que de oscuros jueces que la sociedad no puede controlar y, tantas veces, ni siquiera entender. La mejor forma de profundizar la democracia es con más democracia, no a través conferir una inexistente garantía democrática final a los jueces. La democracia no puede tener guardianes como los jueces.

El poder judicial y los jueces con compromiso democrático pueden ser claves en la mejora de la democracia, pero nunca deben tener la última palabra para censurar la misma democracia. Los
jueces pueden ser árbitros pero no jugadores que definan el juego y condicionen el final de cada campeonato.

La judicialización de una elección como estrategia política para debilitar la democracia y forzar la debilidad de un gobierno puntual, sea provincial o nacional, es un táctica política demasiado peligrosa. La debilidad de los gobiernos democráticos se pagó caro en la historia argentina. Los que se fortalecen con la debilidad de un gobierno democrático no son la oposición contingente (quizás mañana oficialismo), sino corporaciones y actores con intereses contantes y sonantes que quieren ser parte de la gobernabilidad.

Para sacar a la democracia de su inercia, para impedir la anestesia de moderación republicana, para potenciar sus aspectos más igualitarios, para construirla como herramienta de transformación política, para pensarla como puente hacia más justicia social, para defender el derecho a la protesta frente a la violencia institucional, para eso y muchos más, se requiere profundizar la democracia con más democracia, radicalizarla como forma de vida, como práctica social y cultural. Eso solamente puede suceder, en Tucumán y en toda la Argentina, lejos de las judicaturas, en diálogo con toda la sociedad y siempre cerca del pueblo.

miércoles, 14 de octubre de 2015

La última palabra es del pueblo tucumano - La Gaceta


democracia ma non troppo - Roma 2010
Estuve intentando publicar una nota larga sobre lo sucedido con la Elección de Tucumán. Lamentablemente terminé publicando varios fragmentos diferentes en distintos medios. Ahora que tengo más tiempo voy actualizando el debate. 

El texto más extenso lo escribí hace 20 días especialmente para la Gaceta de Tucumán que aceptó publicarlo pero lo editó de la siguiente forma acá. 

La versión extendida está por salir por otro medio. Muchas gracias a LGT y salud!

La última palabra es del pueblo tucumano

Lucas Arrimada - Profesor de "Derecho Constitucional" (UBA/UP)

1. Profundizar la democracia con más democracia. A un proceso eleccionario polarizado con muchas denuncias y serias irregularidades, después de la represión por parte de la policía del gobernador Alperovich ante un ejercicio legítimo del derecho de protesta, la detención ilegal de varios de los participantes de esa manifestación pacífica, la selectividad política contra militantes del Partido Obrero durante una semana sin pruebas en su contra, la violencia policial y la arbitrariedad en su restricciones de la libertad, la manipulación mediática a nivel nacional y al juego autodestructivo en el que tanto oficialismo y oposición suelen sumergirse; a todo esto, debimos sumarle una muy irresponsable decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán anulando la elección y convocando a una nueva sin dar razones ni pruebas de irregularidades generales ni fraude sistemático. La Corte Suprema Tucumana debería haber cambiado esa costumbre de dictar sentencias en el opaco “lenguaje judicial”. Debería haber llamado a una conferencia de prensa y en un lenguaje accesible para todos explicar detalladamente porqué la decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo fue arbitraria. Las razones y la publicidad también dan legitimidad. Al gran pueblo tucumano, razones. Algunos llaman a respetar la “justicia independiente” (sic) cuando les conviene o llaman a los jueces “corruptos” cuando deciden en contra de sus intereses no importa si la sentencias son un mamarracho judicial. Rara vez los jueces son independientes, muchas veces los jueces tienen dependencias políticas directas o indirectas. Un poder judicial endogámico, repleto de castas familiares y fidelidades políticas no da legitimidad a sus decisiones.Resolver conflictos políticos a través de un dudoso poder judicial es potenciar el conflicto y politizar al poder judicial. A una situación conflictiva le sucedió otra. A una elección con graves irregularidades, le sucedió un fallo explosivo. La historia nos da contraejemplos de muchos políticos e intelectuales que legitimaron el autoritarismo y renunciaron a sus principios republicanos y liberales en nombre de la república y libertad. La polarización irracional de la sociedad ha llevado a que algunos muy lamentablemente festejen una sentencia arbitraria en la que se anula una elección repitiendo dolorosos errores del pasado autoritario. Abrazar decisiones sin fundamentos y a oscuros jueces no es una salida democrática a las graves falencias de una joven democracia.

2. Los jueces no son guardianes de la democracia. Los jueces no pueden anular elecciones sin pruebas ni fundamentos. Además en el caso tucumano hay varios defectos institucionales que todos conocían de antemano. Reformarlo debería ser un objetivo institucional de todas las fuerzas. Desde el sistema electoral hasta el clientelismo político que todos los partidos practican en Argentina. Además, la vinculación entre pobreza y clientelismo suele olvidar el clientelismo que tienen todas las fuerzas con sus oligarquías y empresarios amigos que vuelen en formas de contribución de campaña. Los jueces de la servilleta que les aseguran sistemática impunidad a la mayoría de los políticos y empresarios corruptos no son guardianes de la democracia. Algunos idealizan a los jueces por la misma razón que idealizan a las personas: No los conocen. El poder judicial es muy opaco, corrompible (el caso federal siempre fue un ejemplo claro) y poco transparente detrás del hermoso ideal de “Justicia”. La Corte Suprema no es guardiana de la Constitución Nacional ni de la democracia al manejar el presupuesto de todo el poder judicial contradiciendo claramente el artículo 114 de la Constitución. Los jueces no son guardianes de nuestra libertad e igualdad de culto cuando no protegen el principio del Estado Laico. Los jueces serían guardianes de la democracia si la democracia fuese una cárcel. Y la democracia es una práctica social que costó esfuerzo de generaciones de argentinos, no es un expediente judicial. La república democrática está más cerca de los partidos políticos con fuertes tradiciones y disciplina, incluso con sus vicios, que de oscuros jueces que la sociedad no puede ni controlar y tantas veces, ni siquiera entender. Los jueces no son los guardianes centrales de la democracia. Los jueces que se ponen por encima de la voluntad popular contribuyen a empeorar la imagen de un “poder judicial” siempre en cuestión y a dificultar la tarea que algunos jueces realizan para mejorar la calidad institucional dentro de la esfera judicial. Nadie puede negar las graves irregularidades en la elección tucumana. Nadie puede negar que el fallo de la Cámara Contenciosa carecía de pruebas y fundamentos sobre el fraude sistemático. Todos tenemos que comprender que los problemas de la democracia necesitan más democracia y política, menos violencia y más generar mínimos acuerdos de cultura política; en definitiva: más democracia, menos sentencias arbitrarias. Para nuevas bases y puntos de partida de una organización democrática, con un mejor sistema político y electoral, con límites a la concentración de poder económico y político, para reducir los autoritarismos de todo tipo, se requiere profundizar la democracia y establecerla como forma de vida, como práctica social y cultural. Eso solamente se puede pensar, en Tucumán y en toda la Argentina, lejos de las judicaturas, en diálogo con toda la sociedad y siempre cerca del pueblo. -

viernes, 25 de septiembre de 2015

Entre Guillermo O'Donnell y Juan Domingo Perón: Criticando decisiones arbitrarias



depilación definitiva de las decisiones arbitrarias - Palermo 2013
El pasado domingo Mario Wainfeld citó dos de nuestros comentarios -siempre recurrentes- sobre las decisiones judiciales de la Cámara de Tucumán en Página 12, acá. 

Nos citó entre Guillermo O'Donnell y Juan Domingo Perón. Todo un honor, excesiva generosidad y un gran homenaje a la diversidad política e intelectual que agradecemos y celebramos. 
“Quienes ocupan las posiciones más altas en el gobierno (democrático) no deben sufrir la terminación de su mandato antes de los plazos legalmente establecidos. Un segundo atributo es que las autoridades electas no deben estar sujetas a restricciones severas o vetos ni ser excluidas de ciertos ámbitos de decisión política por actores no electos”.
“Contrapunto”, Guillermo O’Donnell

“Jueces anulan elecciones. Jueces que siempre maltratan a mujeres y pobres. Jueces que no pagan impuestos. Jueces que no son ‘la Justicia’”.

“Muchos jueces toman primero la decisión política y después buscan la mejor estrategia para dar un maquillaje argumentativo a esa decisión”.
En @lucasarrimada, tuit del jurista Lucas Arrimada.

“No concurra a ninguna fiesta a que lo inviten los patrones el día 23. Quédese en casa y el 24 bien temprano tome las medidas para llegar a la mesa en la que ha de votar. Si el patrón de la estancia –como han prometido algunos– cierra la tranquera con candado ¡rompa el candado o la tranquera o corte el alambrado y pase para cumplir con la Patria! Si el patrón lo lleva a votar acepte y luego haga su voluntad en el cuarto oscuro.”
Discurso de campaña en 1946, Juan Domingo Perón.

Al día siguiente, el Lunes, salimos respondiendo unas preguntas sobre el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán. 

La entrevista que nos hiciera Sebastián Abrevaya, junto a Mauro Benente,  sobre el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo en Tucumán se publicó acá. La hicimos el sábado pero salió el Lunes por lo que nunca supe del fallo de la Corte Tucumana que iba a venir. La foto es de una entrevista que me hicieron en Infobae a las 8:30 de la mañana el año pasado. La cámara nos odia, sin duda. Transcribimos! Seguimos y salud!







Lucas Arrimada *

“No dan pruebas ni fundamentos”


–Es correcta la decisión de la Cámara de declarar inconstitucional un artículo del Código Procesal Provincial (CPC) y tomar competencia?

–La competencia de la Cámara en lo Contencioso Administrativo es muy dudosa. El CPC tucumano no le confiere competencia a la Cámara en lo Contencioso Administrativo, artículos 57 y 74, pero los jueces dicen que el Código es inconstitucional y se autoconfieren facultades que la ley escrita no les otorga. El caso parece encuadrar en un caso de amparo colectivo y claramente el correspondiente artículo 74 del CPC no le confiere autoridad a dicha Cámara.

–En el caso de que hubiera habido clientelismo, ¿es realmente restrictivo de la voluntad del elector como sostienen los jueces? ¿No implica una subestimación del votante?

–Los jueces no dan prueba ni fundamento alguno del fraude sistemático. Los casos de fraude individual, de público conocimiento, que estaban siendo analizados por la Junta Electoral Provincial (JEP), con participación de todas las fuerzas políticas, parecen no alterar los resultados generales. Tristemente, la quema de urnas y otras prácticas irregulares, antidemocráticas y repudiables, fueron realizadas por ambas fuerzas en el proceso eleccionario. Los jueces simplemente conceden que existió un fraude sistemático sin dar ninguna razón ni prueba. Deciden anular una elección sin acompañar esa grave decisión con pruebas de peso. Simplemente apelan a un difuso “clientelismo político” como práctica generalizada. Además de carecer de competencia y autoridad para anular la elección, los jueces no fundamentan su decisión. Las apreciaciones de los jueces sobre el proceso democrático no otorgan pruebas sistemáticas ni concluyentes. Dicen que “la soberanía es del pueblo”, pero anulan esa soberanía con un fallo sin razones ni pruebas. No extraña que vengan de un poder aristocrático, con privilegios impositivos y jubilatorios, clasista, endogámico, no democrático, con que típicamente en Tucumán maltrató a mujeres con el caso Marita Verón e históricamente en Argentina siempre se comprometió con los actores más antidemocráticos.

–Sobre las cámaras de vigilancia de las urnas, el oficialismo argumenta que la custodia le corresponde a la Gendarmería y que las cámaras son complementarias. ¿Los problemas o irregularidades en la grabación del video, tienen valor para demostrar el supuesto fraude?

–Toda irregularidad debe ser analizada individualmente por separado por las autoridades. En toda elección hay irregularidades electorales e intentos de fraude aislados, pero esos casos se resuelven, discuten y hasta judicializan pero no pueden afectar el resultado general de todo un sistema electoral. Una irregularidad aislada, por más que sea notoria, tome estado público y nos repugne como ciudadanos, no justifica anular una elección democrática sino denunciarla y que la autoridad correspondiente decida.

–Los casos puntuales como el de una urna que habría sido abierta y luego “refajada” u otras irregularidades, si no modifican el resultado final del escrutinio definitivo, ¿son suficientes para indicar la supuesta alteración del resultado de la elección?

–Más allá del juego de fricción y desgaste entre oficialismo y oposición en Tucumán, debemos comprender que la “quema de urnas”, las prácticas de violencia y fraude político y todo desmán en un proceso tan sensible y relevante como una elección democrática deben ser, sin excepción, identificadas, castigadas y revisadas judicialmente. Si esas prácticas existieron deben ser denunciadas y los cuerpos electorales competentes pueden resolver esos casos aislados. En la práctica electoral y judicial, estos casos no alteran los resultados generales ni justifican anular una elección.

–¿Esto deja a la provincia al borde de la acefalía? ¿Hay razones para plantear la intervención federal? ¿La Cámara debería haber tenido en cuenta esa situación a la hora de resolver?

–Más allá de todos los errores en el proceso eleccionario, el clima enrarecido y de la judicialización de la elección, hay que colaborar para que las propias fuerzas políticas resuelvan la situación. El artículo 5 de la Constitución así lo establece y la propia Constitución tucumana y su legislación. En caso de que no se resuelva antes, la Legislatura provincial puede tomar una decisión provisoria como transición hasta que el debate judicial se resuelva en la Corte provincial y/o posteriormente en la Corte Suprema. Declarar nula una elección democrática, así como intervenir federalmente una provincia, son dos situaciones de excepción. Hay que fomentar que el problema político lo resuelvan democráticamente los fuerzas partidarias provinciales, con colaboración pero sin intromisión de las nacionales. Solamente excepcional y justificadamente, si esta situación fracasa, debe intervenir el Estado nacional, situación que será la última opción constitucional. Que el Estado nacional intervenga una provincia es la última opción así como que el Poder Judicial declare nula una elección democrática.
* Profesor de Derecho Constitucional (UBA/UP).

jueves, 10 de septiembre de 2015

Conflictos procesales en el caso Sandra Arroyo / Nisman



los símbolos y las formas institucionales - Mendoza 2012

Nos consultaron sobre excusaciones y recusaciones, sobre derecho procesal y prácticas judiciales en el general y sobre este conflicto del caso Nisman en especial, acá.
  
Copiamos la nota. 

Salud!

Dudas sobre el rol de Arroyo Salgado como jueza en la desaparición de Stefanini


Plantean que debería excusarse de investigar el paradero del financista por haber transferido dinero a Nisman. El pedido de Fein.

Por Ramón Indart

Sandra Arroyo Salgado es la jueza del juzgado federal 2 de San Isidro que tiene a cargo la causa por la desaparición del financista Damián Stefanini. Al mismo tiempo Sara Garfunkel y Sandra Nisman      -madre y hermana de Alberto Nisman- son investigadas en una causa por lavado de dinero que lleva adelante el juez Rodolfo Canicoba Corral. Según un hilo de esta última investigación, el financista habría depositado 150 mil dólares en la cuenta de Estados Unidos que tenía el fiscal fallecido y expareja de la jueza.

A esto se suma un tercer elemento, ya que esta mañana la fiscal Viviana Fein, quien investiga la muerte de Nisman, solicitó a Arroyo Salgado copias de la causa de la desaparición de Stefanini ya que podría haber conexión entre ambos hechos.

Con este panorama, la pregunta que se hacen especialistas en Derecho es si Arroyo Salgado debería excusarse de continuar con la investigación de la desaparición de Stefanini, ya que sería parte interesada al existir presuntos vínculos entre el desaparecido y Nisman.

El artículo 55 del Código Procesal Penal establece que hay motivo de inhibición “Si como juez hubiere intervenido o interviniere en la causa algún pariente suyo dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad”; "Si fuere pariente, en los grados preindicados, con algún interesado"; "Si él o alguno de dichos parientes tuvieren interés en el proceso"; "Si él, su cónyuge, padres o hijos, u otras personas que vivan a su cargo, fueren acreedores, deudores o fiadores de alguno de los interesados, salvo que se tratare de bancos oficiales o constituidos, bajo la forma de sociedades anónimas".

Para el constitucionalista Andrés Gil Domínguez no hay dudas: "Si en el expediente de Canicoba Corral, el juez considera que Nisman recibió pagos por parte de Stefanini y está sospechado, Arroyo Salgado debe excusarse", señaló a Perfil.com.

El letrado consideró que si bien en la causa por la desaparición de Stefanini no se menciona, aún, a Nisman "en otras el financista está involucrado en algo que puede ser delictivo y ella es querellante en representación de las hijas de Nisman"

"Son tres causas y ella (Arroyo Salgado) está juridicamente vinculada a la vida de Nisman por medio de sus hijas", agregó a este portal. En caso de no excusarse, debería hacerlo el fiscal federal de San Isidro, Fernando Domínguez.

En sintonía se expresó el profesor de Derecho consticucional UBA - UP, Lucas Arrimada: "Debería excusarse, me resulta raro que no lo hayan planteado formalmente. La pregunta es cómo llegó esto a estado tan avanzado que Salgado tenga una causa que ella está interesada".

(*) De la redacción de Perfil.com.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Contradicciones políticas del nuevo Código Civil - El Estadista


estatuas huecas y códigos derogados - Roma 2010
Publicamos esta nota sobre el nuevo perfil pro-judicial del Código Civil y las contradicciones políticas que resultan de varios años de tensas relaciones Gobierno-Poder Judicial. Paradójicamente, cuando todos afirman que el gobierno quizo siempre debilitar el poder judicail, el nuevo Código principalmente impulsado políticamente por el gobierno, con consensos varios, terminar estipulando un rol increíblemente más fuerte para los Jueces. En El Estadista, acá. 

Hay un par de detalles editoriales (muy menores y cosméticos) del texto que se diferencian del enviado a la revista. Copiamos el que mandamos. Salud!
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Las contradicciones políticas del Código Civil


La reforma del Código Civil provocó una micro-revolución legal en la sociedad en general y en la comunidad del derecho en especial.


Estas transformaciones legales ya tuvieron impacto en la política nacional y legislativa desde el mismo momento de la elección de los codificadores: Los jueces de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti (Presidente de la Corte y Presidente de la Comisión de Reforma) y Elena Highton de Nolasco junto a la ex Jueza Aída Kemelmajer de Carlucci. Así sus autores pasaron al centro de la escena legal y, al mismo tiempo, de la historia del derecho argentino.

El impacto social del nuevo Código, a partir de este mes de agosto, se extenderá al sistema político e institucional.

Para ser lo más claro posible: El Código concede una centralidad institucional a los jueces en la interpretación y decisión política de las relaciones sociales y jurídicas. 

El anacrónico Código de Vélez tenía una posición restrictiva tanto en sus presupuestos teóricos como en su práctica histórica. Esto es: Los jueces nunca reconocieron su rol político en la interpretación/creación del derecho.

Este nuevo rol activista y central de los jueces puede provocar tensiones no sólo en la cultura de los operadores del derecho sino también en el propio sistema político.



Los efectos que podremos observar son diversos. No sólo mayor litigiosidad, más expedientes judiciales, disputas legales y conflictos interpretativos sino, en el fondo, mayor judicialización de la política, de la vida cotidiana en cuestiones popularmente controversiales y un incremento del actuar abiertamente político del poder judicial, o sea, una función más estratégica y política de la magistratura a través del derecho civil y comercial.

El aumento del protagonismo judicial y de su sutil capacidad legislativa evidentemente le dará al sistema otra dinámica de prácticas institucionales.



La complejidad de una reforma legal como la del nuevo Código Civil genera reflexiones superpuestas. Su dictado es un avance significativo que posee omisiones y aspectos problemáticos (igualdad de cultos, origen de la vida, camino de sirga, concursos y quiebras, etc). Esas contradicciones manifiestas pueden atribuirse a la magnitud de la órbita de regulación o al extraño consenso de fuerzas políticas que lo impulsó.  

Este Código Civil fue proyectado -en su gran mayoría- por jueces. Esos jueces deberán decidir si el Código Civil en el que participaron es compatible con la Constitución Nacional y los Derechos Humanos. La división de poderes y funciones entrará así en nuevos escenarios impensados.

En conclusión, la sanción del Código fortalece práctica y políticamente el rol de los jueces. Paradójicamente, fue impulsado y sancionado en tiempos de un contexto institucional y político en el que la relación Poder Judicial y Gobierno tuvo evidentes tensiones políticas y fuertes contradicciones constitucionales.


Lucas Arrimada (Twitter @lucasarrimada) es Profesor de "Derecho Constitucional" y "Estudios Críticos del Derecho" (UBA/UP). 

martes, 16 de junio de 2015

Los jueces "de la servilleta": Servicios y poder judicial


Mao en Buenos Aires - Almagro 2014

La semana pasada participamos en un panel sobre "Aparatos represivos y servicios de inteligencia" en el marco de la discusión de las causas contra Milani en la Facultad de Derecho UBA, organizada por el Centro de Profesionales por los Derecho Humanos (CeProDH). 

Algunos reportes se pueden encontrar en CEPRODH acá y en La Izquierda Diario, acá. 

Mi presentación fue muy breve y puntual porque quise dar la palabra a los testimonios de Oscar Schaller y Graciela Ledo que hablaron sobre sus procesos judiciales en cuestión.

En concreto, desarrollé lo que el mismo jueves publiqué en La Izquierda Diario, acá. Lo transcribimos. Seguimos y salud!

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Los jueces “de la servilleta”: servicios de inteligencia y Poder Judicial

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El abogado y docente de la Facultad de Derecho (UBA) Lucas Arrimada reflexiona, a propósito de la causa Nisman, sobre la estrecha vinculación entre servicios y funcionarios judiciales
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El caso Nisman, con todas sus sombras, ha generado mucha confusión y pocas certezas. Sin embargo, una de las cuestiones que resulta a todas luces evidente es la conexión entre ciertos funcionarios judiciales, especialmente del fuero federal, con los servicios de inteligencia.

Más allá de las tragedias, manipulaciones y errores que acumulan los expedientes de la causa AMIA, y ahora el caso Nisman, resulta clave aprovechar la oportunidad política para repensar esas prácticas políticas y económicas de los servicios de inteligencia en este contexto donde ciertos hilos, antes invisibles, se vuelven ataduras y conexiones insostenibles.

Históricamente, se ha repetido y analizado muy pobremente la expresión que hace referencia a “los jueces de la servilleta”. Hace mucho tiempo se pensó que esos jueces eran aquellos con cierto grado de obediencia y dependencia al Gobierno nacional a partir de la década de los 90. Esa idea contribuía a consolidar una imagen de “Poder Judicial dependiente” frente a su contrario, la recurrente imagen –muy propia del republicanismo bobo– de la “justicia independiente”.

En contraste, otra posible interpretación, una más realista y contrastada, podría emerger de una lectura entre líneas de la misma frase y de querer observar con ojos críticos algunas prácticas y protagonistas que afloran en los entornos del caso Nisman.

En este contexto, los jueces “de la servilleta” pueden ser reinterpretados, resignificados, como jueces “de los servicios”. Las razones de su pertenencia pueden ser complejas y no lineales: porque son amenazados por los servicios de inteligencia, porque son coimeados con fondos reservados, porque son influenciables a través de operaciones privadas o de prensa, en un etcétera que va de la imaginación a los susurros de pasillo. Esos escenarios posibles hablan de un circuito no tan lineal entre Gobierno y Poder Judicial, sino uno con asimetrías de poder e influencia, intervenciones, diferentes niveles, actores legales y lobbies judiciales, intereses económicos y corporativos, etc., que hacen de la esfera judicial, en este caso de la federal, un espacio más complejo, pero igual de permeable, igual de poroso, igual de “no independiente”.

A comienzos de año se suscitó un debate político encaminado a proyectar una reforma y reducción de los espacios de autonomía en los servicios de inteligencia –como quizás se intentó con las fuerzas de seguridad y el Servicio Penitenciario–, que así como trafican influencias económicas también pueden perseguir e infiltrar instituciones de derechos humanos y movimientos sociales.

A pesar de eso, el Poder Judicial federal sigue siendo parte central de un circuito de prácticas opacas y parainstitucionales, oscuras y peligrosas para la democracia. Tener una visión comprensiva de las prácticas y de los negocios de los servicios de inteligencia tiene que marcar la agenda pública hacia la necesidad de controlar esos espacios, reducir su incidencia política, económica y desestabilizante.

Esa agenda debería estar enfocada a visibilizar las prácticas históricas y actuales, conocidas y por descubrir, intentando partir más de un diagnóstico sociológico de la relación entre “servicios de inteligencia” y Poder Judicial, sus prácticas concretas y aceitadas, y menos por reconfiguraciones políticas que traten de apuntalar prácticas del mundo real con diseños institucionales del mundo ideal."-

martes, 26 de mayo de 2015

La indepedencia judicial no existe - La Izquierda Diario


Publicamos esta nota sobre "independencia judicial" para intervenir en el debate sobre el caso del Juez Supremo Carlos Fayt. Salió en La Izquierda Diario, acá.  Gracias por abrir el espacio. La transcribimos. Seguimos y salud!

la lucha de los gauchos judiciales contra los alambrados mentales - Palermo 2014


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La  independencia judicial no existe

Lucas Arrimada
Profesor Derecho UBA | @lucasarrimada

La sobre-actuada crisis institucional entorno a la salud de Carlos Fayt, el juez de la Corte Suprema de 97 años, reavivó esa vieja y rancia bandera republicana de “Independencia Judicial”.  

Las corporaciones económicas y políticas en la historia argentina han utilizado siempre al Poder Judicial aristocrático y a sus empleados de clase alta para convencer a la clase media de que las clases populares, los trabajadores y los pobres son culpables de todo.

Esa idea estructurada en un discurso impuesto a través de medios masivos de comunicación y reforzado con la justificación legal-judicial ha sido clave para establecer un sistema económico y político para pocos, a costa del trabajo y de la sangre de las mayorías.

Así se justifican en las democracias de Latinoamérica la represión sistemática, la criminalización de la protesta, la mano dura, la violencia institucional, la segregación educativa, las crisis económicas cíclicas, los circulares concursos y quiebras, la especulación financiera, los despedidos masivos, la flexibilidad laboral, la precarización laboral y la persecución ideológica en todas sus formas. La independencia judicial es simplemente ese velo institucional que oculta todo un entramado de poder con un proyecto político y económico parcial, un tablero ficticio bajo un tablero de violencia operativa, un discurso legitimante de un saqueo programado. Todo un caballo de Troya, un eslogan vacío pero reconfortante para impostar indignación, un lugar común tan anacrónico como imposible.

Bajo las históricas dictaduras, los jueces siempre fueron “indiferentes” e “independientes” de nuestros derechos y garantías y de la propia Constitución Nacional, cómplices de la tortura y la desaparición, del terror y de los planes económicos paralelos. En Democracia, los jueces han demostrado que pueden seguir siendo “independientes” de la propia Constitución y ser selectivos en el respeto de los derechos humanos básicos. Su trabajo no es menos brutal pero su especialidad es disfrazar la violencia en discurso, intentar sedar el dolor producto de la burocracia, perfumar la arbitrariedad judicial con el lenguaje del derecho.

Son otros tiempos, la selectividad republicana y la comunicación institucional pueden ayudar cosméticamente. Sin embargo, la independencia judicial es una excusa pobre, un escudo torpe, una máscara inútil para defender el carácter vitalicio de las magistraturas monárquicas, para proteger la institucionalidad aristocrática, para que haya endogamia en la familia judicial, para que el Poder Judicial siga con su segregación de clase o de género, para garantizar privilegios impositivos o para justificar las jubilaciones de privilegio que se niegan a los trabajadores jubilados, para que los poderosos tengan sus tensiones mediáticas y la impunidad garantizada sistémicamente, entre jueces serviciales y corrupción institucionalizada entre expedientes y carpetas de agencias amenazantes.

¿Cómo puede ser independiente un juez resultado de un proceso político de negociación previa entre partidos políticos? ¿Cómo consigue un juez ser independiente cuando necesita hacer lobby para que su candidatura sea elegida por políticos? ¿Son los jueces independientes de los medios, los grupos económicos y de las agencias de inteligencia con las que a veces trabajan secretamente? ¿Los jueces son independientes cuando tienen que competir por un ascenso? ¿Es independiente el presidente de la Corte Suprema al que se lo nombró presidente de la comisión de redacción del Código Civil? ¿Podrá ser independiente –siendo él codificador, sucesor de Vélez Sarsfield– si se pone en duda la Constitucionalidad de su Código?

Los jueces pueden ser muchas cosas, pero ni teórica ni fácticamente pueden ser independientes del sistema político que los designó en un proceso intensamente político y opaco. Sumemos a los actores predilectos del escenario político: las corporaciones religiosas, sociales, empresariales y mediáticas que golpearán sus puertas o que habrán permitido abrir su camino para el cargo. Justamente, los pocos y díscolos jueces “autónomos”, si llegan, son rápidamente disciplinados por la propia corporación judicial-política, por el establishment económico, o son entregados como “chivos expiatorios” para jugar el juego de la ficción "republicana”. Reconocer que los jueces son políticos y actúan estratégicamente en la arena política es una precondición para entender las decisiones judiciales y al Poder Judicial como actor con intereses propios en el sistema político.

En contraste al siempre defendido y ponderado Poder Judicial, siempre llamado “la Justicia” de forma no inocente, por los grupos de interés concentrado y las fuerzas corporativas del arco político y económico, las instituciones más “independientes” son la SIDE, las fuerzas de seguridad y el Sistema Penitenciario. Independencia nefasta y letal, sin duda. Esa independencia es producto de la capacidad de resistencia al cambio, la inercia política y al termidor producto de la victoria interna de Berni en el caso de las fuerzas de seguridad. El Poder Judicial parece que refuerza la “independencia” de esos tres poderes colaborando con la justificación legal posterior. Se “legitima” el poder con la tinta judicial. En la división institucional del trabajo, colabora dando la legitimidad legal a esos espacios de poder donde se tortura, reprime y subordina, donde el poder circula hacia la sociedad, esos espacios de poder sin control político ni democrático.

La independencia judicial, como la mano invisible del mercado, el periodismo objetivo, la neutralidad del derecho, la imparcialidad de los árbitros de fútbol, el capitalismo con rostro humano, entre otras mentiras y sinsentidos liberales, se puede encontrar junto a los hermosos unicornios azules.

La independencia judicial en un sistema político como el actual no existe ni puede existir. Reformulando a F. Scott Fitzgerald, el autor del ya clásico cuento “El curioso caso de Benjamin Fayt” (sic), pensar lo contrario sería equivalente a decir: “Déjeme contarle algo sobre los jueces. Los jueces son diferentes a usted y a mí”.

* El autor es profesor de “Estudios Críticos del Derecho” en la Facultad de Derecho (UBA).

Nexos

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