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domingo, 22 de noviembre de 2015

Habermas sobre terrorismo, Francia e Isis - Clarín / Le Monde


Mientras esperamos los resultados del ballotage encontramos esta nota de Habermas, acá en Le Monde, traducido por Clarín.



La luz y la noche - París 2014

Paciencia y salud!

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“El ISIS no puede ser derrotado sólo con los medios militares” 

Jürgen Habermas: El prestigioso analista asegura que además de combatir en Siria, hay que apuntar a las causas del yihadismo.

El sociólogo, politólogo y filósofo alemán Jürgen Habermas es una de las voces más reconocidas en Occidente para comprender la relación entre esfera pública, democracia y representación. En una entrevista con el diario francés Le Monde, habló de los atentados en París y de sus posibles consecuencias.
- El presidente François Hollande quiere definir un “estado de guerra” adaptado a la situación. ¿Usted cree que una modificación de la Constitución sea una respuesta adaptada a los atentados del 13 de noviembre?
JH - Me parece sensato adaptar a la situación actual las dos disposiciones de la Constitución francesa relativas al estado de urgencia. (Ouch!! Nota personal: Comentario políticamente correcto)  El presidente proclamó el estado de urgencia tras los acontecimientos shockeantes de la noche del 13 de noviembre. Difícilmente puedo juzgar la necesidad de esta política. No soy un experto en temas de seguridad. Pero parece un acto simbólico que le permita al gobierno reaccionar al clima que reina en el país. En Alemania, la retórica guerrera del presidente francés, guiado al parecer por las consideraciones de política interna, genera reservas. (Eso!)
- Hollande decidió aumentar su intervención en Siria bombardeando Raqqa, la capital del ISIS. ¿Qué piensa del intervencionismo?
JH - No se trata de una decisión política inédita, sino de la intensificación del compromiso de la aviación francesa, que ya está en acción desde hace un tiempo. Los expertos coinciden en que un fenómeno tan desconcertante como el ISIS –esta mezcla de “califato” que no ha encontrado aún su territorio definitivo y de comandos de asesinos dispersos por el planeta– no puede ser derrotado únicamente con bombardeos aéreos. Pero la intervención en terreno de tropas estadounidenses y europeas no sólo sería poco realista, sería una gran imprudencia. Por otra parte, no podemos enfrentar al ISIS sólo con los medios militares. Podemos considerar a estos bárbaros como enemigos, y debemos luchar contra ellos, incondicionalmente. Pero si queremos vencer a esta barbarie en el largo plazo, no debemos equivocarnos respecto de sus razones, que son complejas. Este no es el momento, para una sociedad francesa profundamente herida, de recordar el origen de este potencial de conflicto explosivo de Oriente Medio. Hay que recordar apenas lo que ocurrió en esa región tras la crisis de Suez de 1956. Una política de Estados Unidos, de Europa y de Rusia determinada casi exclusivamente por intereses geopolíticos y económicos chocó contra una herencia de la época colonial a la vez artificial y llena de padecimientos. Y esa política tomó provecho de los conflictos locales. Como se sabe, los conflictos entre shiítas y sunnitas, de donde el fundamentalismo del ISIS saca hoy en gran parte sus energías, se desencadenaron tras la intervención de Irak decidida por George W. Bush, que se burló del derecho internacional. Pero otro factor es la ausencia de perspectivas en las jóvenes generaciones de esos países, ávidas de una vida mejor y de reconocimiento. Estos jóvenes, tras fracasar en intentos políticos, se radicalizan para recuperar su amor propio. Este es el mecanismo de esta patología social. Una dinámica psicológica seguramente desesperada, que encuentra su origen en esa falta de reconocimiento y que genera también esos criminales solitarios, originarios de poblaciones de inmigrantes europeos.
- Tras los atentados del 11-S usted, estaba preocupado por el retroceso de las libertades democráticas que podía provocar la presión de la lucha contra el terrorismo ...
JH - Una mirada retrospectiva nos muestra que la “guerra contra el terrorismo” de Bush ha dañado la constitución política y mental de la sociedad estadounidense. El Acta Patriótica adoptada entonces, y aún en vigor, atenta contra los derechos fundamentales de los ciudadanos y golpea la sustancia misma de la Constitución de EE.UU. Eso legitimó Guantánamo y otros crímenes. Tengo la esperanza de que la nación francesa le dé al mundo un ejemplo. La sociedad civil debe evitar sacrificar, bajo la excusa de la seguridad, las virtudes democráticas de una sociedad abierta, como la libertad individual y la tolerancia de la diversidad. El yihadismo es una forma absolutamente moderna de reacción a las condiciones de vida características del desarraigo. Centrar la atención, de modo preventivo, en una integración social fracasada, no significa, claro, eximir a los autores de estos actos de su responsabilidad personal.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Mañana: Jornadas Filosofía en la UN Mar del Plata


sales de la costa brava en un mar inicial - Maldonado 2010
Ayer, miércoles 14 de Noviembre comenzaron en la Universidad Nacional de Mar del Plata las ya clásicas Jornadas Nacionales de Filosofía y Ciencia Política. En este caso su edición XII. El año pasado estuvimos como expositores con el Proyecto DECYT sobre Habermas junto a lxs grandes Carla Maenza y Federico de Fazio y este año estaremos con una versión mixta e internacional.

El Panel que nosotros proyectamos  será mañana Viernes 16 a las 14:30 hs y tiene la siguiente formación titular y estelar.

# "Espacio público, Derecho y Política Democrática en Habermas" (Proyecto DECyT - UBA). 

 - Juan Barile (UBA) y César Augusto Rojas (Universidad Nacional de Colombia). "Espacio Público Político y Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual". 
- Mauro Benente (UBA-CONICET) "Cooperación, diálogo, buenas razones y consenso. Notas sobre el modo de pensar el derecho y la política en la obra de Habermas". 
 - Lucas Arrimada (UBA) "Sobre los límites políticos de la democracia deliberativa en Habermas".

También en el programa hay varios miembros del Instituto Gioja, varios Profesores y colegas de la UBA así como Hugo Seleme de la UNC y Oscar Blando de la UNR, entre otrxs amigxs y amigxs. Imperdible para aquellxs que estén por allá. Éxitos a los amigxs y salut!

martes, 11 de septiembre de 2012

Aclaraciones habermasianas a las reglas del discutir


No caption
Especialmente después de cruzada la barrera simbólica de los 100 posts podemos aprovechar para repasar algunas reglas del juego que jugamos, de lo que habitualmente hacemos por aquí: debatir, dialogar, deliberar, intercambiar ideas, puntos de vista, disentir, discutir, etcétera. Ahora, ¿Qué reglas implícitas aceptamos cuando entramos en una discusión? Intentaremos presentar una aproximación habermasiana a la cuestión.

Desde esta perspectiva se piensa que aceptamos cierta ética mini-universalista al discutir. Una ética propia del mundo social, no metafísica sino emergente de una práctica que realizamos tanto en nuestra esfera privada como en la pública. La práctica de tomar a nuestro entorno social como susceptible de entender e intercambiar razones con el fin de comunicar, entender y comprender, o sea, esta ética es con-natural a la práctica de la comunicación y discusión (una práctica social del también muy habermasiano "mundo de la vida"). Aquel que argumenta contra la discusión realiza una contradicción performativa (niega su propio actuar, por ejemplo, al decir "dar razones no sirve para nada, por tal o cual razón" etcétera). Así, la justificación de la práctica de discutir que realiza Habermas, "quiere evitar la remisión, tradicional en filosofía moral, a la conciencia, al fuero interno, y apoyarse en las formaciones intersubjetivas, consiste en explicitar los presupuestos de naturaleza ética que siempre están presentes en la práctica cotidiana, en las circunstancias de los actos de palabra y en la argumentación."

Entonces, ¿Cómo se justifica su ética? Se "parte del hecho de que quien se mete en una discusión (aun el que es escéptico en el campo de la práctica" de discutir "o el cínico partidario de la violencia) ya está comprometido con el elemento moral, en la medida, al considerar válida una pretensión propia, apunta necesariamente al acuerdo: desde el momento que habla, el participante no puede no suponer el consenso como fundamento de la legitimidad de la relación entre las personas, aunque fuera para despreciarlo oficialmente".

"Desde luego, se puede decir que la participación consecuente en una argumentación ejerce una coacción sobre todo el campo de acción de un agente que se vincula, inmediatamente o no, con su objeto. Finalmente, el que discute (aun el relativista) es sin embargo universalista: por ejemplo, en el nivel más simple, porque la discusión supone idealmente valores, tales como el carácter respetable de las personas suceptibles de intervenir en ella y de sus intereses, su igualdad de principio, la exclusión de la violencia en favor de la reciprocidad, etc. - valores que no pueden dejar de ser realmente experimentados, aun intuitivamente, como fuentes de obligaciones específicas-".

"Pero sobre todo, en la medida en que el participante en una discusión debe admitir implícitamente que la verdad de un enunciado, pero también la validez de una norma, son suceptibles de ser fundamentadas racionalmente por la misma discusión, se puede decir que ha admitido también que existe un fin mínimo de la voluntad, al que se puede conferir incondicionalmente una fuerza de obligación: la exigencia, precisamente, de hacer que una norma de acción pueda ser reconocida como válida por cada uno en una discusión sin coacciones".

Por lo tanto, si pensás que lo transcripto es discutible, estamos de acuerdo. Estás adentro.

Extractos del libro de Stéphane Haber - Habermas y la sociología, Nueva Visión, 1999. (Habermas et la sociologie, Presses Universitaires de France, 1998).
Original: Acá (11/11/2007).

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