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domingo, 15 de marzo de 2015

The Lyre of Orpheus - John Zorn





Volvimos de viaje. Malas noticias nos trajeron antes de tiempo. Vimos partir a personas que nos vieron nacer, que nos enseñaron a manejar, a tomar mate, con las que crecimos. En definitiva, que nos criaron. También pusimos pañales a personas que nos pusieron pañales siendo niños. El blog estaba de duelo y el duelo siempre habla el lenguaje de los silencios. Salimos de la parálisis como podemos. Dejamos este prefacio de uno de los libros de nuestro músico favorito, John Zorn, que nos diera inspiración en nuestra estadía californiana, entre tantos duelos superpuestos, entre la distancia y las sombras que ya se asomaban.


QEPD y salud!

jueves, 1 de enero de 2015

Feliz 2015 con Sigur Rós


Feliz año nuevo para todxs!! El 2014 se terminó y este blog lo terminó en inactividad mística por fuerza mayor!


A pesar de ello, el 2015 promete comerce el mundo. Empezamos el camino del 2015 con un poco de poesía en forma de música! Sigur Rós! Felicidades y salud!

sábado, 25 de enero de 2014

Imperiales ┼ Jocelyn Pook - Hell, fire & damnation


orillas sin ríos, ríos sin cosquillas, silencios sin orillas  - Rosario 2013

En medio de un enero lleno de agitación reflexiva y alejados de la actividad bloguense para juntar fuerzas y serenidad entre tantas razones para la preocupación, transcribimos una poesía de CV de sus relatos poéticos y lo acompañamos con la gran Jocelyn Pook, sus composiciones y violines increíbles, oscuros y hermosos. Salud!

Imperiales

I

el destino pilar
un león existencial
las palabras como llaves
conversaciones y sanaciones   

II

merlot para brindar
con sus ojos en mis sueños
y un café negro para despertar
a un sol pálido en el año nuevo de París

III

avenida de siglos occidentales
acordeón con canciones inmigrantes
el arco del triunfo de una guerra olvidada
un faro rojo en un puerto guía mi cicatriz dual

IV

calles anfifascistas que vieron huir a Eichmann,
piedras artificiales para un dique que contiene la memoria
una pensión llamada Gramsci y un albergue argentino y sexual
angustia de Edvard Munch en lienzos fantasmas de familias mediterráneas

V

duomos exorcizados por torres de oscuridad mental
comunismo crucificado y al tercer día, enterrado y resucitado
como pesadillas de primera marca con descuento y consumidas vidas
castillos de llaves perdidas con momias monárquicas y carencia de lo animal

VI

 arquitecturas y calles medievales, puertas abiertas a la pasión, pasadillos secretos y amorales
cruzadas pasadas con violines fieles, con stradas anónimas todas bañadas en sangre
horizontes holográmicos en blanco y negro, proyecciones sin traiciones
la acción sanadora de cruzar ese mar sin asmas imperiales

-

domingo, 5 de enero de 2014

2014: Primero lo primero... ┼ Medeski Martin and Wood - Suspicious minds


viejas arquitecturas, nuevos años luz - Milano 2013

III
Comenzado el año, con lluvia y con nuevas luces, pero sobre todo con luz, volvemos al ruedo! 
II
En Ante la Ley nos tomamos un enero en ojotas y tranquilos. Eso no impide, saber que el 2014 trae desafíos de todo tipo. Fuerza y buena suerte en el paso a paso para todxs!
I
Ahora sí, entonces, primero lo primero, lo importante, el swing, el golpe perfecto, la nota justa de un piano, un bajo eléctrico y una batería. La fina intensidad del jazz de MMW. Más allá que muchas vidas musicales sean un error, tenía toda la razón Nietszche cuando decía que "Sin música la vida sería un error". Por esa y por otras razones más, Medeski, Martin and Wood, señoras y señores, para empezar de la mejor forma musical este 2014. Disfruten




Salud!

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Imperdible Screaming Headless Torsos en Buenos Aires




Imperdible los Screaming Headless Torsos en Buenos Aires.
No puedo ir pero la vida da revancha, siempre.
Aprovecho a recomendar el enormísimo disco de David Fiuczynski con John Medeski "Lunar crash" un disco exquisito con delicadeza y fuerza, jazz y rock, lo mejor de ambos.

Y uno de mis temas favoritos en vivo y especialmente de los Torsos no se puede subir al blog! Acá está y es impresionante!
Salud!


sábado, 17 de agosto de 2013

Poetry no more: Mike Patton - Falling to pieces



Y por supuesto, para los que saben disfrutar de los contrastes que da el lenguaje y las interpretaciones, una versión de estudio del mismo poema (con el video que hizo famoso a la banda) acá, y otra versión memorable en vivo y en directo de otra lectura de poesías más rockera, acá!
Salud!

sábado, 6 de julio de 2013

Instantáneas ┼ John Medeski - Luz marina


desiertos marinos, embarcaciones hundidas, saleros robados, atardecer con certezas huecas - Maldonado 2011
Nuevas crónicas de CV de su libro clásico y acompañando el gran John Medeski -que hace un par de  viernes estuvo visitándonos por el barrio comiendo buena carne argentina con buenos amigxs- con un temazo de su nuevo disco / nueva etapa solista. Pianos y salú!

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Llaves ciegas

Una y otra vez. Esa música de las olas golpeando los barcos pesqueros, la madera salitrada y el hormigón continental, esa masa de entorno forma una orquesta desarticulada que parece predestinada a paralíticos de sorderas absolutas, maldiciendo sus almas encerradas en piernas de trote fantasma. Las gaviotas están ahí aunque no se ven, galopando en la densidad, gritando desde algún mástil, tan ciegas como las piedras en el fondo del mar. La fiebre me hace rezar a la luna, llorar la ficción furiosa y fatal de extrañar una estrella fugaz, un cielo subterráneo, una cueva sin techo. Soy un lobo afónico afiebrado eclipsado. El muelle tiene una luz cada trescientos metros y la neblina incendia con grises lo visible, lo hace desaparecer y es imposible ver más allá de dos o tres centímetros. Recuerdo un pasaje de la Biblia en la que hay ceremonias de violencia divina y, como un reto repetino, un tinglado cruje mientras un gato negro corre para retener esta noche de conjuros. Me doy vuelta apretando un rosario inexistente en mis manos. La densa niebla, espesa como arenas movedizas hace que haya nuevas paredes, sangrientas de grises, a cada paso. Salir a caminar mi tristeza con el puerto en estas condiciones tiene consecuencias existenciales. Llevo esa piedra y la cadena que tanto me costó soldar. Los barcos abandonados tienen un brillo oxidado a la luz de la mañana, con un sol de junio inminente pero todavía ausente, débil, impotente. Un candado colgando de mi pecho como una cruz pagana, un ateo muy devoto por su fin. Todavía están las banderas de países anexados desteñidas por las diplomacias del viento que las perforaron con hipocresías educadas. No hay más islas más impenetrable que la del miedo original, el llanto inicial. El mismo aura de la humedad reseca por la soledad. La misma respiración asmática que emana un calor insuficiente. Ni el vapor de la respiración primal se puede ver. Mi estado febril es tan fantástico y curioso como un faquir ostentoso, pero sin duda más mañoso que un mandril infantil. Muchos grillos arbitrarios hacen sus coros ambientales y varias gaviotas idiotas, más tarde, me hacen de transición hacia el silencio. Ya se impone el concierto principal, la fricción constante del mar sobre la playa que genera una chispa de sonido hipnótica, un sedante asesino, un opio exquisito. Bajar la fiebre con todo un salitral oceánico en ritmo circular. Escapar de esta temperatura de vida en la que mi cuerpo cayó. Pateo un juego de llaves de puertas siempre abiertas. Ya escuchamos el alba que nos canta suavemente esa canción dolorosa como un parto final. El misterio como llave para salir del mar allá, del mar acá. El mar para entrar siempre a la ceguera de lo secreto. Una y otra vez.

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Cosecha oculta

Otro día de alimentar los callos termina y el tractor avanza tosiendo su gasoil rebajado, manoseado por cada eslabón de la cadena de distribución que llega a la estación de servicio semiabandonada de nuestra comunidad marginal. A la par, las vacas custodian al carro cerealero, oxidado y austero, como si  reconocieran el rito comercial que realizamos como siervos industriales de la gleba internacional. Y seguimos cuesta abajo sobre la calle triste, sobre el camino de la huella, sobre el riel vegetal, la mirilla a donde disparamos la velocidad en las horas más pesadas, atajando los mosquitos insistentes que nacen de las costas del arroyo de troya, en la bosta seca de un viejo caballo jubilado, nunca maltratado. Otra tarde respirando el asma con un viento autoritario, con una garganta de arenas húmedas, de silencios electrificados y lenguajes alambrados. Esquivando el humo nervioso del tabaco de un gaucho abismado por nubes de incapacidad, con ese motor que trota como un caballo hacia su cuadro, sentado en el guardabarro del R60, al costado de un timón negro. En esos meses, se sembró el miedo como la peor flor amarilla que creció en mis pulmones asimétricos y afloraron temblores agrios de caer, ahí, bajo la rueda gigante. Una necesidad de gambetear las caricias del desafilado arado en mi cuerpo, evitar que el chimango me respire las manos mientras empujo los granos para la boca de carga, intentando no sumergirme involuntariamente en el silo y nadar al más allá entre granos, bichos y ecos de una desgracia todavía latente. La cicatriz sin despedida, la aparición de las sombras. Esa orfandad fraternal, esa silenciosa negación, dominaba nuestro humor y no podía toserla sin sofocarme. Conflictos y gritos, instinto y autoridad, temperamentos y torpezas, orden y tradición, ninguno de nosotros se lo imaginó. No se llevaban bien. No pude entender muy bien porqué y no pude preguntarle a nadie tampoco. Un campo pequeño y un infierno sembrado. Lo único que sabía es que mi hermano era la mejor persona que conocí en esos primeros siete años de mi vida. Esa vida, la primera que tuve. Simple y fiel como cada uno de los horizontes que compartimos cerca de la desembocadura del Río Colorado. Papá nunca más habló del asunto. Mamá se fue a los dos meses, después de llorar encerrada semanas, abrazada a la foto de José. Mientras lloraba desgarrada, siempre con la mano en su vientre, con puntadas, con pastillas, sollozaba sola y hablaba de huir, de irnos con los abuelos hacia el sur, a Puerto Madryn. No pudo nunca superar lo que pasó. Nunca más se habló de eso. Ni cómo ni por qué. Ni de Mamá ni de José. A veces teníamos que esquivar las preguntas como a los cobradores cuando íbamos al pueblo. Yo simplemente decía que no sabía. Todos rápidamente entendían y algunos ni preguntaban. El tiempo, la lluvia, la cosecha, toda la vida, nos pasó. El viejo también se fue, a su forma, apagando, osco y áspero como la tierra, reseca, dura que lo sepultó en el cementerio. Nunca lo vi del todo triste ni del todo feliz. Era muy religioso pero tajante hacia dentro, tan golpeado y callado, filoso como los cuchillos y huidizo como las piedras de afilar que les gustaba coleccionar. Los misterios hoy son rompecabezas perdidos, huellas borradas, fuegos apagados. Parecen escondidos en las túneles de los peludos que cazábamos para Mamá. Oculto en un escabeche casero, en un caparazón de relatos sin voz. Una verdad negra en la oscuridad más profunda, en una cueva bloqueada por un alud de piedras trágicas en una montaña inaccesible. Un ataúd en el mar, en las venas de un río. Un secreto frío en una laguna congelada de mi vacío. La conjetura es la realidad de la imaginación. Un descuido, una acción irreversible y el campo se inundó para siempre, se enajenó para todos, se hizo infértil, inútil a toda lluvia sanadora. Por momentos, mis recuerdos vuelven a sentarse en esa rueda y siento ese perfume del rocío en la mañana, el aroma de la gramilla del camino, veo ese atardecer anaranjado. Siempre parece ese ayer. Doblo la curva de las páginas que escribí y el estanque de musgos crecidos y ese molino chillón que hacía nacer los vientos asoman a lo lejos, allá abajo. Siento esos días de soles consumidos en mi piel y fácilmente vuelvo a estar ahí, otra vez por la pendiente en punto muerto con el viejo, cada uno bajando con su cosecha oculta en sus miradas callosas.

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Globos 

Un azul inundado de tranquilidad, una mano como una ostra, se abre. Cuatro almas rojas entran en escena como cisnes salvajes excitados por su destino maldito. Los hilos dejan de dominar sus bíblicos planes originales. El soplo de una muda voz los libera de un árbol despojado de meretrices, como hojas cayendo hacia arriba. Unas palmeras son testigos indiferentes de esos satélites de sangre elevándose en una profundidad de pura meseta ascendente, sin dudas ni nubes en una velocidad accidental. Al ritmo de una ingenua paz como deslizándose contra la gravedad, nadando en el aire con movimientos imperceptibles, con sacudones invisibles, con brazadas imposibles, con la fuerza inercial de un acto hipotético, de una libertad irremediable. Poco a poco se van separando del ramo, como respondiendo a acciones guionadas, hacia puntos cardinales, siguiendo las lunas de Saturno a un ritmo que nosotros no vemos porque hay un cielo que se cierra perfecto en su intensidad. La mano extraña controlar como aquel que tienen sed de caer. Las palmeras, con sus escudos, no entienden los silencios de la emancipación abierta y sus peligros. En un rito de ícaros instintivos, los hilos desaparecen en ese acto sacramental, en una huida antes que el horizonte superior los haga arder y vuelvan a volar hacia el suelo como un esqueleto opresivo, para ser olvidados, ignorados. Ese todo azulado y perfecto como un logaritmo, cerrado a la incertidumbre humana como las preguntas cosméticas, se mantiene indiferente a los esfuerzos impares de los mártires en el agua oxigenada. Partituras de libertad, mapas de amor, manuales de independencia final. Una mano se cierra. Desaparece de la escena. La luz en fuga hacia otras costas arrastra azules y mesetas. Su huida hace desaparecer las formas de la insulsas palmeras, sus armaduras de incomprensión y solo queda la dignidad del acto latiendo, su fantasma desnudo, abolir la propiedad, olvidar todo verbo posesivo, exorcizar la coherencia en acción, dejar partir y caminar con la propia ceguera iluminando otro cielo incierto.

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La despensa

Los árboles tienen casi ochenta, cien metros. Apenas creo lo que veo en mi impresión infantil. Nunca vi árboles tan altos y no estamos sino a 120 km de casa. Rodean todo el camino al costado de las chacras, ni bien nos bajamos de la ruta. Al rato, las chacras se hacen campos y después extensas estancias tradicionales, míticas de varios capataces, de dobles apellidos, de grandes capitales. Esos campos son "estancias". Esas estancias tienen "entradas". Lindas, logradas, formales. Con "techito". Siempre me imaginé darles uso a esos techos en días de lluvia penetrante, agresiva. Su nula utilidad, su pura solemnidad aristocrática fomentaba mis proyecciones. En el medio de esos inusuales caminos, demasiado fugaces, imaginaba cubrirme bajo ese techo de una lluvia a la que nunca temí, de un granizo que arruine las semillas recién florecidas. También esas entradas tienen nombres que diferencian a las estancias de los simples campos obreros, anónimos, de familia sin apellido compuesto ni renombre patricio en la sociedad rural regional. El viejo me relata lo que vemos. Me dice que suelen tener más de un casco, que llaman "la casa" solamente al casco principal. La peonada vive en un casco donde los árboles son más bajos y el verde menos verde, aunque las casas sean mejores que todas las que solemos ver y visitar a diario. Me la señala mientras veo el verde más verde. "La familia" protegida por una arboleda preciosa con juegos soñados en los jardines, una fuente, un aljibe, con hojas doradas en sus suelos, con colores generosos, espacios de recreación, una pileta de verdad con agua potable. Nada de arroyos, estanques y musgos.  Me impresionaba. Pasamos la lujosa introducción a la pampa húmeda para ir a nuestro destino más plebeyo. Venimos a trabajar a no sé qué campo, de no sé qué pariente de un vecino que nos prestó una cosechadora especial. El viejo pronunciaba perfecto "John Deere" como si se lo hubiesen enseñado en la escuela que abandonó a los diez años. Entramos ya en tierra de nadie, en un desierto social de árboles callados, sin alambrado ni vida animal aparente. Después de treinta minutos de monótono camino de tierra, dos puentes y alguna vaca perdida, las tranqueras son cada vez más precarias, las entradas más endebles y anónimas, una cadena o un alambrado atado "difícil", la huella más poseada, intercalada con serruchos vivos, agresivos con nuestra vieja rastrojero. Frenamos, un poco por los serruchos supongo, otro poco para ver dónde estábamos, antes que la noche nos serruche la luz. Y detrás de un paredón vegetal, asoma un techo apenas iluminado por algunas pinceladas perdidas de aquel atardecer en fuga. Tiene un jardín de plantas bajas, una suerte de trinchera verde lo cubre sutilmente. Hay que estar muy atento al pasar. Desde afuera se nota que hay poca energía, quizás una batería alimenta todo, quizás es simplemente un foco tímido. Entramos y mi insignificante enigma se descifra: Es una despensa. Un gran edificio antiguo, techos altos, puertas dobles, con puertas persianas incluidas, picaporte corto, redondeado, algunas parte del zócalo de las paredes exteriores están descascaradas, como si estuviese cambiando la piel. Se ven los ladrillos fieles, grandes como los de antes, como huesos con carne roja de la pared todavía ahí. Entramos y el piso cruje, madera vieja y quejosa. Un "Buenas tardes", pectoral y formal, se hace para abajo el mentón, con una mirada siempre pacífica, con la boina en mano y como estrujándola. La parada y la mano en la faja. Un olor pesado acompaña esa luz tenue. Estamos en el pasado. En el relato del relato, estamos en el pasado de mi pasado. En un espacio anterior a un tiempo que ya dejó de ser presente hace más de dos décadas. Veo frascos con aceitunas, cajas de masitas, fiambres, quesos, chorizos, una heladera de seis puertas, enorme, forrada de madera eterna, con un motor visible en la parte superior. La abren y se ve que tiene los pedazos de la res listo para rearmarla. Falta el cuero nomás. También sobresalen patas de cerdos colgadas, cajas de fósforos amontonadas, una vitrina contiene las galletas, los grisines y demás creaciones de la levadura inflada. La vitrina tiene a la Vírgen María, a San Cayetano y al Gauchito Gil compartiendo el altar protector. Un mueble alto hasta el techo contiene botellas, lámparas, cajas de espirales, latas de conserva que quizás nunca sean retiradas de esos estantes en el Siglo XX. Botellas de aceite, botellas de vino negras en las cumbres de la habitación por el calor de las hornallas de acero de la cocina a leña. Leo "Carelli" en una de sus puertas, la que me permite observar la braza ardiendo, existiendo. Pienso: "Careli" dice siempre el viejo. "Todo está careli". Eso era cuando estaba de muy buen humor. A pesar del ambiente y de respirarse un perfume seco, todo parece estar limpio, ser confiable. La despensa alimenta a muchas familias de varias pequeños campos y algunas chacras del más allá. "Incluso de vez en cuando vienen de 'las estancias'" afirma el paisano orgulloso. No es para menos. La igualdad circunstancial, ya sea por la necesidad o por la muerte, genera ese orgullo extraño. Las damajuanas se amontonan de forma piramidal en la esquina del salón. Muy cerca están las bolsas de harina cuatro ceros. Pan y vino, vino y pan, la sangre y el cuerpo del gaucho resucitado. Un perro duerme cerca de la puerta, custodiando a los viejos vizcachas sueltos del oasis matrero. Mientras, los mayores intercambian silencios me concentro en mis exploraciones visuales. Las latas de masitas tienen el óxido en la parte inferior y no parecen tan ricas como las que compramos en la feria de la sociedad de fomento. Ya sé que son las horas de trabajo y el hambre las que las hacen dulces incluso con mates amargos. Una señora en delantal sale de la cocina con las manos ocupadas y me olvido de las cajas de galletitas. Deja una olla grande en las bocas del fuego de la salamandra. Se ve el fuego por el corazón transparente de esa cocina metálica. Las maderas le crujen a la mujer, a ese cuerpo macizo y otras maderas le crujen al fuego con chispas. Compramos un poco de pan, unas galletas, unos salamines, un chorizo colorado y un vino para no llegar con las manos vacías. Hipnotizado por la pava del regimiento militar, me quedo estudiando la salamandra y hago inútiles cálculos de cuántos termos puedo cargar con una pava que calienta varios litros de agua más. Tenemos que seguir viaje. No sin antes preguntar educadamente "¿Conoce lo de Don Raúl Fontán? Nosotros venimos para lo de'l'" aclara mi viejo. "Claro" responde el gaucho, acercándose un paso más para hacer unas señas hacia la ventana y dice: "Siga 40 kilómetros, por la principal, y del cuadro con la manga tapada y rota, la próxima tranquera, ahí es lo del Fontán. No tiene cartel pero no puede errarle". Agradecemos con gestos reflejos pero apropiados. Cuando salimos, me doy cuenta que la noche hace más soberbio la timidez del foco que nos recibió. Los grillos y los búhos levantan la voz, les cantan sus presencias a sus oscuros dominios. Me despedí de la despensa en un adiós lejano, en  esa selva agrícola, anónima ganadera y cuando cayó la noche, caí en la amnesia de lo que vino después. Misteriosa decisiones de mi memoria, cortar la grabación en el medio del bosque desierto. Simplemente guardo el recuerdo de la despensa como un tesoro protegido bajo uno de esas "techitos" que preservan azares ante lo corrosivo de las lluvias del olvido.

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Naranjas

Una luz marina celeste y opaca combate ese aire polar que llega en carretas desde el mediterráneo, una brisa fría que penetra a todos los huesos unitarios en tierras siempre perfumadas por la revolución en su termidor, recortada por dos ríos celosos. En esa isla de mares mortales, ellos dos posan para el lente monocromático del aristócrata de la imagen luego de horas de trabajo a destajo. La riviera alpina con todo el glamour de su feria de frutos brilla. Ni en Cannes ni en Montecarlo se podían encontrar mejores inmortales. Esta pangea separada por las cuencas intuitivas tenía a esa ría como prólogo de las costas que llenaban de azules los ojos más oscuros. El tiempo bajo los rayos de un día de cosecha hace dócil a los caballos más salvajes. Posar sin posar, frenarse al misterio de una máquina inexplicada, inimaginada. Confiar el alma sin explosiones. Un segundo para siempre. Ignorar a dónde terminaran esos segundos, las naranjas, el dueño, el ojo, la máquina, el trípode, los sombreros y la tienda luego de la tormenta que azotó toda la costa francesa en esos años iniciales. Las naranjas dominan el sur en un largo desfile y así el negativo recién nacido, inquieto, rebelado. La imagen tiene el aire de familia de ese sol de un solo color. Nunca más un arco iris blanco y negro será igual. La cosecha en el suelo, y así las cajas del destino dicen "nice", los canastos con hojarasca son huérfanos, seguirán las malezas a limpiar, y las naranjas desbordando en mesas y canastos gigantes apuntando con sus ombligos frutales. Los dos están parados ante el ojo del pirata cristal. ¿Hablaron nizardo o ligurienses? Quizás un raro italiano afrancesado en medio de varios gitanos y algún moro con guiño resistente. La dama sentada, ante balanzas y canastas, cilindros de paja atada bajo la mesa, bajo el toldo de una feria ocasión, llena de camiones italianos, que quieren lo mejor para los sardiñenses. El caballero, parado, bigote señorial, sosteniendo una caja, con casi tanto polvo como esas bolsas de hojas secas, arrancadas a los naranjos en flor. Un decimonónico sistema es superado por un anaranjado mecanismo del futuro carbónico. La naranja mecánica de la fotografía color, ahí paralizando las arenas para los museos de la realeza, por tarea de un explorador patricio y gracias a la fortuna de los rieles, trenes y almacenes de frutas industriales. Todo pasó entre dos ríos, entre dos siglos. Las naranjas siguen ahí, hace cien años, hoy, esperándonos, en un cerrar de ojos y un abrir de sueños, en un amanecer retroactivo en esas costas azules, en un gesto eterno, entre el segundo anterior y el segundo posterior, entre el Magnan y el Paillon.

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lunes, 22 de abril de 2013

Marbury vs Madison versión Hip Hop: The Alexander Hamilton mixtape


En un rato tendremos la clase de Marbury vs. Madison. Entonces, comentaré la relevancia de ciertos fragmentos de "El Federalista 78" y la presencia inmanente de Alexander Hamilton en el voto de Marshall, en los debates constitucionales o en el gobierno de Thomas Jefferson.

De los tres mosqueteros de "El Federalista", siempre preferí a James Madison como el más razonable, frente al más invisible Jay y al "conservador" Hamilton. Con el tiempo leí más sobre la historia personal de Hamilton y me pareció increíble, fascinante, una historia sin duda atrapante, llena de tristeza y luchas personales además de todas las luchas políticas. Recomendaremos alguna biografía más adelante. 

Esas luchas se reflejan muy bien en las letras de esta "performance" de la Casa Blanca que tienen a continuación.



No supe quién era Lin-Manuel Miranda hasta que vi este video pero me gustó mucho lo que hizo en esta pieza musical. 

Aron Burr es uno de los personajes malditos de la política norteamericana porque además de ser el vicepresidente maltratado de Jefferson, de perder varias elecciones y ser desterrado de la política por una acusación de traición contra el Gobierno de Jefferson en 1807 fue quien justamente se batió a duelo con Hamilton en 1804. Hamilton aparentemente no quería el duelo y ni disparó contra Burr. En contraste, el disparo de Burr fue letal para Hamilton y lo mató inmediatamente.

Miranda canta personificado en quien mató a Hamilton. No es cosa fácil y lo hace realmente muy bien!! Salud!

sábado, 30 de marzo de 2013

Haikemas ┼ Brazilian Girls - Pussy


la mejores lenguas son las que se traducen en un beso / la mejor lengua es la que traduce todo a besos - Baires 2013
La última tirada de transcripciones de los legendarios Haikemas -en este caso más poemas que haikus, claramente- de CV . Siempre el libro recopilando sus viajes durante los 70 80 y 90, estos últimos, sin duda más extensos, experimentales y con rara métrica. Disfruten y salud!!

XXXXXXXX --

en la agitada vida que duerme, ella suspira para ocultar los silencios en mentirosos espejos,
adornando con sal cada interrogante, despidiendo día a día las banales burbujas de la plenitud,
mieles históricas en noches de locura impar, caricias de manos contundentes y esos ojos hoy lejos,
le duele lo que ignora: el fuego cuando no purifica el alma y sus sueños, deviene la más sádica y cruel esclavitud

XXXXXXXXI --

bandoneones fieles en la primera fila, un misterio del abasto infernal,
orquesta típica, luz tenue, gradas extranjeras, dos miradas unidas, se comían
la razón romántica inscripta en cada labio lunar, en cada paraguita con lágrimas de chocholate leal
las paredes de balcón confesaban sus huellas de lobo excitado, la piel de esas sombras tersas ardían

XXXXXXXXII --

en el mercado de santos adoquines, en la casa de los ezeiza, respiro aristocracias de la afasia
encuentro en esas escaleras recuerdos sordos, un piso de granito color sepia, esquinas que hoy evito,
gorras animales, pieles, fotos viejas, sifones alemanes en el patio del tiempo, el lavadero de la eutanasia,
candelabros de lágrimas y escabios nostálgicos, escudos de plush en un día de lluvia, muy mía, un telmo maldito, ateo, infinito

XXXXXXXXIII --

ocultar en sábanas del olvido, el deseo universal entre los soles y las lunas
disfrazar en el ropaje de un silencioso llorar, los sueños desplazados en el horizonte
disimular en versos satánicos, secretas autopsias a ese Dios temeroso, traidor y mortal
y así enterrar la sangre de la furia que agita para que crezcan las raíces cuánticas de otro árbol febril

XXXXXXXXIV --

adorné tu cuello con abrazos invisibles y suaves, como los árboles de higienópolis visten sus escamas verdes,
vestí con las más finas cenizas de un sol excepcional esas heridas abiertas, como las calles de las favelas paulistas,
las sambas bandeirantes coleccionan vacío de ansiedad marchita como el concierto de apariencia en tu mirada esclavista,
la tensión de la bipolar ambición en la fría fuente del olvido de sal, obra enigmáticamente para que, aunque ya muerto en tus papeles, me recuerdes

XXXXXXXXV --

en el parque lleras, la inquisión de las miradas extranjeras ataca tu presencia, y se siente más allá de todo laberinto terrenal
inundás de añejado ron ese cuerpo que transpira, sudás hasta el lagrimal, la tristeza se subleva, los árboles se intimidan por tus quimeras
experto houdini, juego con las cadenas invisibles otra vez previsibles, el arte de la guerra del eros siempre te dará una fugaz superioridad
la noche intuye tu perfume de deseo y elixir, en el rito de tu frenesí corporal mi indiferencia es parte de este hipnótico talisman, tu debilidad

XXXXXXXXVI --

en la seducción de fotografiar un atardecer naranja, vos pasabas o posabas perdida, escondida
desorientada por el miedo, olvidabas la mirada diáfana de seguir tu destino, circular, clandestino
anarquismo emotivo en la tormenta de la filosofía sacarosa, panqueques de banana en olas insuficientes,
el mar masacraba las piedras frágiles de la porfía, el sol huía irritado para no llorar mis fuerzas ya hirientes

XXXXXXXXVII --

mi perfume de canciones tristes atrajo tus cicatrices suturadas con caricias de fogones
esos versos escritos en ese cielo que es pizarrón cuando lo pintan rojizo y feroz, color corazón
son secretos para aquellos que se abandonan en el sinsentido de su profunda y sorda desolación
en tu dulce sonrisa de jueves encontré la pureza de proyectar esa flor ardiente llena de ilusiones y sinrazón

XXXXXXXXVIII --

camino calles opacas donde veo parejas arrastrando sus silencios, lo indecible, lo fugitivo
noto ese puente roto entre los dos, el derrumbe del hilo comunicativo, amoroso, caritativo
recuerdo esa noche en la que te dejaste caer en el lago cruel, me reí, nervioso en la tormenta del eco infiel
cruzaste la vereda, instintivamente huí, desmayaste tu ser, empezaste a desperdirte ahí y olvidar aquel fuego criminal del hotel

XXXXXXXXVIX --

en el mar muerto, la noche me acaricia las penas con alcohol elegante, mi densa soledad que no se hunde en este agua pensada
no se puede morir sin astillarse en espinas de humos, hachazos de recuerdos que golpean donde la raíz está más húmeda y fuerte
en el lugar donde la sabia es obstinación de árbol experiencial, existencial que no ha dado sombras, respetados soles madres y padres, familiar calor
nos nutre a todos un sol goleador, invicto de tristezas, porque todos los ícaros lo tributan en su morir precoz, lejano y con toda su justicia, siempre atroz

XXXXXXXXX --

una vieja bruja peruana, me contó de su nuevo paraíso, sus alegrías, sus lágrimas azarosas, que llueven en un horizonte distinto, sin frontera
en tierra roja, en costas amarillas, ante cualquier chispa fugaz, sus gritos mudos, sus alas rotas, los tragos amargos, la paloma que espera,
sus viejos errores, sus visitas higiénicas, sus nuevos juguetes, sus sueños recurrentes y después susurró con énfasis que debía ignorar todo lo dicho en ese preciso instante,
me miró con su ojo blanco y lo borró todo, me tatuó en la memoria suturada, desconocer el rencor, transpirar el perdón, olvidar lo olvidado y no esconderle al corazón ningún interrogante

XXXXXXXXXI --

ni el peyote intravenoso, ni un baño de mezcal, ni la más puras sustancias oníricas, ni el arco iris atesorado puede con el licor de melón
nada como la ferocidad inmortal, la que devora, la que come los huesos por dentro, las pirañas sensuales, pulveriza todo con erótica y estética furia
hace trizas las cenizas, hace hervir los mares de la nostalgia e inunda todas las costas de la carencia rizomática con la sugestiva táctica de la lujuria
puede con toda tribu y caciques del consumo, indios de plumas de gallinas rancias, no saben lo que es poseer un motor muscular indomable como un malón

XXXXXXXXXII --

el rito de iniciación fue ante un jardín de sollozos, con el viento de las perlas del pacífico que bautizó su fuego sudoroso
escuchaba la cumbia de sus lágrimas idiotas, relatos de pirámides imposibles, de catarátas de sufrimiento en forma de un anillo
y en las cumbres de Miraflores, los ecos nómades de magos poetas, denuncian el triunfo de ese beso robado al ritmo del lenguaje madre
pisco extraterreste y un gota de sangre frita por la vida, por la carencia, una piedra de plaza San Martín, secretos pases y conjuros poéticos

XXXXXXXXXIII --

aplausos unánimes de una multitud de silenciosos latidos se reflejan en el cuerpo tímido, sus ojos exhorbitados, su voz quebrada y sensual
esperando un ascensor lo encontró, no habrá otra oportunidad, los labios apretados, lo fugaz y lo eterno en ese bello cavilar, no podrá olvidar
su cuerpo ganó vida inundado de temblor, sus músculos sublevan los intentos delicados, disimulados, fracasó su fina estrategia de controlar
en ese aeropuerto se despedirán para siempre, ella descubrió en ese instante: su deseo es una flor carnívora y salvaje, todo un lenguaje primal

XXXXXXXXXIV --

esperar la prisa, ansiar la paciencia, fumigar todo el jardín de mi disciplina para que florezcan las intuiciones matemáticas
abordar el abismo de los laberintos de las certezas enterradas, en el museo de las ofrendas a los amuletos paganos de una deidad imperfecta
en la ceremonia de los corpus de ars moriendi, que fallecen a cada respiro de su insomnio de sirenas que encantan con miradas fatales
en la cruz de llevar la verdad ante todo, antes de abismar el plan de hacer lacrar el cielo con riego del mar de juventud fugaz

XXXXXXXXXV --

una mañana de marzo astral, un saco de pana polar y un jarrito con crema, inundaron el mostrador de ojos
escribiendo expedientes de café, sirviendo medialunas de antojo, absolviste a corbatas apestosas y sombras sospechosas
en un sonriente agosto acompañada, saltabas las avenidas liberadas, mientras el sauce sangraba sus penas y abrían sus cerrojos
con los años, tu capullo arde lo vital sin igual y con cada cambio de piel abismás como las mariposas en climax, las más vertiginosas

XXXXXXXXXVI --

en ese bosque de caballos maltratados, las piñas cerradas caen de árboles intimidados por tu llorar
en ramas que brotan tus carencias con gritos de amor vegetal, espinas de pavor a todo ardor magistral
en tu instintiva ansiedad, tuviste todo y querés exprimir conmigo otra víctima, para luego despreciar tus conquistas,
sin saber estás construyendo un pater hotel de ecos masoquistas, tu alma tierna no quiere salir de los etéreos espirales solipsistas

XXXXXXXXXVII --

como animales salvajes, la salsa y los bailarines hacen un show de chispas y estelas de aguardientes,
en una Cali primaveral, la noche se esfuma en un cuartel carnal, montañas de luces, un ron educa la garganta áspera,
una amazona conjuga sus ojos verdes esmeralda para hablarle a un espejo opaco, un tímido ser de velas diferentes, pacientes
latiendo la filosofía de la fidelidad, rara avis en este zoológico de feroces sexualidades, defiende a la gota de fuego compañera como un abismal zorzal

XXXXXXXXXVIII --

y en esa esquina vos me arrojaste una mirada sutil y animal, nos cruzó el azar del arte y el misterio
vos estabas camuflada de baterista, loca y sensual, yo trabajaba en la mudanza de un bosque otoñal
en la ceguera caí, busqué en mis venas, y no hubo rojo igual desde que rocé mis ojos con tus labios al pasar
tu presencia intuyo en las cumbres de mi montaña existencial, te hicieron orfebres de los sueños, tu imperio es total

XXXXXXXXXIX --

y de rencor están hechos los hilos que te controlan, zombie con odio, tu hambre voraz,
alienación por consumir, tapar, nunca enfrentar sino maquillar la angustia de este segundo siempre efímero
sólo el olvido es un ataúd intenso, pacífico, inmenso umbral, el mejor para tu crimen invisible y muy predilecto,
mientras tanto, muy lejos, en galaxias oscuras, impuras, palpito el sol negro de la soledad en mi asma insurrecto

XXXXXXXXXX --

sin bandoneones agrios, los grillos me hicieron un concierto de relámpagos
seducían a tus labios como magos los gritos de los asteroides en mis manos,
la noche en silencio lo inventó todo, inspirando a estrellas marcar mi cuerpo, ese desierto
me sabías el que escribía esas auroras boreales en tu mirar, mientras tu cuerpo se sublevaba

CV - 1989.

sábado, 19 de enero de 2013

2013: Primero lo primero... Mike Patton & Zu


... y despues, como siempre, vamos viendo sobre la marcha.



Por eso, empezamos con buena música, intensa y energizante, para sacar toda la modorra -si es que  todavía queda- del comienzo de año, con un montaje de escenarios entre Bolivia y Chile, preciosas tierras las cordilleranas que visitamos hace pocos días. Por favor, fans de Justin Bieber, David Guetta y Pocho "la Pantera" (igual un grande Pocho, por supuesto) se recomienda abstenerse de hacer click.  Ahora sí, empezamos y la seguimos. Salú!

sábado, 10 de noviembre de 2012

Haikemas ┼ Broadcast - Unchanging Window


sellar es marcar y cerrar es sellar - Londres 2011
Haikemas (Haikus/ Poemas) de nuestro siempre recordado poeta y compositor CV. Salud!

XXI --

en una ventana que ya no existe
esperé tu amanecer infinito
en aquel mediodía que atrapó al sol
y todos los helados se eclipsaron

XXII --

nubes de esas calles medievales
con secretos laberintos del saber
gárgolas que susurran siglos de soledad
con todas las sonrisas ausentes

XXIII --

caminar las calles de Da Vinci
encontrarse con todas las estátuas de Europa
sin dejar de extrañar una piedra magistral
en la punta soleada de la costa oriental

XXIV --

sitiar la ciudad con flores indomables
conquistar a los árboles gigantes con los ojos
inundar de miel los sueños que insisten
mientras un jardín se despierta en la semilla

XXV --

y en el edificio del siglo quinto
todos los espejos contenían su juventud
los tesoros, dos días al mes, le cantaban
y en cada brillar abismaban plenitud

XXVI --

un grito, una moneda de deseo ejemplar
arrojada, abrazada en la Fontana de Trevi
después silenciada, nunca acompañada
por un ruidoso deseo de moneda velar

XXVII --

monedas de dos miedos, de dos amores
personas de dos caras, de dos valores
miedos de una cara, de un silencio
soledades de unicornio feroz

XXVIII --

morar en ese candado amarillo
abandonado en los cañones de Artigas
moldear las calles de una ciudad añeja
en una inmensa feria de recuerdos

XXIX --

hambre de incendios en los ojos
sed de gritos en el cuerpo
parálisis de horizontes verticales
intentos de superar el lenguaje de la carencia

XXX --

incendiar el hambre de los ojos
ojear el incendio del hambre
hambrear a todos los ojos incendiarios
y que me pulverizen sus llamas

XXXI --

seducir la sed del silencioso
silenciar la sed del seductor
sedentar el silencio seductor
soles de silencio al seducir la sed

XXXII --

distantes como las mujeres en la medina
ramificados como los laberintos abrazando la mezquita
estrelladas como las noches en el Sahara
recuerdos de un mediterráneo golpeando los pies de mi mirada

XXXIII --

vértigo de la nueva comodidad
adormecer la braveza del fénix,
búsqueda en el basural del más allá
de lo irrepetible y eterno en lo fugaz

XXXIV --

valle de la carencia, su inmanencia
un alba de nuevas caras sonriendo
doblar el horizonte con la pasión
tormentas de sangre, la fortaleza y su permanencia

XXXV --

llueve licor en un horizonte de naranjas
y en esas lágrimas de recina
arde toda la memoria del cuerpo nostálgico
por todo el bosque de sudor

XXXVI --

y al abolir el riesgo, evocar las distancias de los carentes
y al poseer la desconfianza, adelantar el duelo en desvelo
y al dejar entrar el miedo, dinamitar los puentes imponentes
en el fuego, todo es pleno

XXXVII --

gritar, dormir, llorar, todo vale, nada es poco
romper, golpear la ausencia, rezarle a las sombras del olvido
quemarse, violentarse para abrazarse, pacificarse
lo que sea para evitar la poesía que conjura al fuego

XXXVIII --

desesperado corro y diluvia nostalgia en el ocaso
mis piernas valientes, mis pies dolientes
no tienen miedos asmáticos, saben, las cicatrices son actrices
el corazón es un músculo espiritual, el aire es lo sentimental

XXXIX --

desolado por un abril de oscuridad
temblando por un agosto de sombras
homenajeo aquel junio de puentes rojos
y siembro luces de un diciembre de alondras

XXXX --

árboles de miel nutridos de memorias
con savia que fluye en ramas que amarran
y hojas rojas que arrojan colores de pájaros
icebergs de raíces fuertes como rieles, siempre fieles

CV (1988).

sábado, 9 de junio de 2012

Sueña ┼ Michel Petrucciani - Take the A train


Foco desplazado - NY 2012
Sueña.

Muchas pupilas
pocas miradas
ningún ojo despierto
cuerpos vacíos
bajo tierra
no muertos
fuegos por encender
quizás hoy
quizás nunca

el invierno
de facto
gobierna
el demos
descontento
pide primavera
más flores
y cracia

el grito
avisa
las puertas
se abren
mis ojos
sentados
arriba de mi cansancio
aplastando
mi soledad
y en el bolsillo
del saco
un libro
con hojas que cortan
las lágrimas
en renglones
y un lápiz mordido
por dientes cariados

sube
él
un nene
no sé cómo llamarlo
no sé qué veo
tiene la espalda doblada,
un bulto,
joroba
pequeña,
jorobita
un pecho de fragilidad,
se hincha
al respirar
piernas de escarbadientes,
algo dobladas,
dos muletas
empujan la vida
que camina con dificultad
quizás 8
quizás 11 años
no más
pero más fuerza
que el ejercito
de zombies de corbata
testigo indiferente
sin dolor
ni sufrir
ni sentir
la vida que no cuesta vida

no puede
caminar
apenas
respirar
lo veo
lo siento
trato de concentrarme
en eso
me duele a mi
pero no,
no me duele
la empatía es imposible
lo que no se deja decir
aparece

sus huesos
de cristal
un muñeco de papel
está doblado
doblado
repito
"doblado"
lo recuerdo
"doblado"
con un énfasis
que las palabras
no pueden comunicar
su espalda
la imagen ahí
hoy

si lo pienso
digo
no lo creo
si lo creo
toda fe se desvanece
estamos perdidos
repito
doblado
entra
vende algo,
nadie compra
regala ejemplo
con toda la dignidad
un afán suelto
las almas perdidas
con su vista de manequí
de modelo publicitario
nada los despierta
ni esa vitalidad
impar
lo ignoran
lo titánico
le es invisible
no ven
lo que hay ahí
eso radicalmente
injusto que explota
y nos mancha a todos
pero prende a pocos
y en la próxima estación
se bajan
todos
conexión
trabajo,
la rutina y alienación
el dinero,
el apuro,
indiferencia y ambición

me quedo sentado
mis ojos en él
anónimo
ignorado
su esfuerzo
no debería estar ahí,
haciendo eso
la lucha por la familia
por la vieja
hermanitos
más itos, hitos, que nunca
pienso,
dudo, sospecho
lo mandan
indignación,
hiervo
lo explotan la familia
un tío de lo peor
alguien cercano
un infierno hermano
que está mejor
furia
tristeza

se apoya en el asiento
respira
con dificultad
con dolor
se lleva
una mano
manito
al pecho
presiona
parece
muy cansado
agitado
sofocado

espejo roto de baño público
que refleja
veo
en esa vida
los kms de resistencia
el remar con muletas
el río de obstáculos
en cada paso
lo recuerdo ahí
me recuerdo ahí
lo que no se deja decir
sino por el fuego
no se puede comunicar
esa sensación de injusticia
de querer abrazarlo y
frenar todo
quemar todo
renunciar a todo
ahí estamos
en la inacción de las palabras
en la acción de las intenciones

me imagino
su noche de hoy
sabanas flacas
abrazan su cuerpo
huesos débiles
temple fuerte
respira cortado
cansado
de un día bajo tierra
con las almas amputadas
caras lavadas
apagadas,
opacas vacas,
alejadas de él
temerosas
superficialidad de taco aguja
inseguridad de traje caro
cerca de sus perfumes caros
fragancias a flores de plástico

lo imagino tociendo
enfermo por el frío
del invierno humano
la mano ausente,
la mirada apartada
la noche desvelada
la oscuridad ajena
y él, solemne
duerme su angustia
descansa su lucha
recuesta su cuerpo
reposa su alma
que sana cada mañana
y simplemente
mientras tanto
como todos
fríos y ardorosos
sueña.

CV (1983).

sábado, 28 de abril de 2012

Espejo roto ┼ Medeski, Martin & Wood - Broken Mirror

espejos de la vida, vidrieras de la vida, vida de vidriera - NY 2012

Espejo roto

No hay, no va a haber, no pudo
no hubo, ninguno,
no hay, no va a haber,
ni hubiese habido,
de haber sabido y podido
no supo, no quiso, no hubo

no hay, no va a haber, nunca,
ninguno, aunque dudo
hay, hubo, haber, poder,
no hubo, no debe, no suele
simplemente no sucede
ni debe haber habido,
dudas mantuvo
entonces, ni hay ni hubo, alguno
nunca, jamás, maduro
no pudo, no lo sintió,
máscaras al cubo
no importó, las noches
dudó, fue mudo
no hubo, más inoportuno
siempre miedo, inseguro
en el cuerpo, en cada desayuno
ni uno sincero, todo escudo
actuar a su pesar,
todo es caduco, sin futuro
qué infortunio
ni hay, ni hubo, ni habrá
ni uno,
como el que tuvo
en uno

entrega, no pudo
un reflejo compañero, fue impuro
un rayo de luz, obscuro
no va a haber, no hubo
ninguno
no hay alguien, nadie,
no debe haber existido, alguno
un otro,
un espejo roto

CV (1980).




Ustedes por supuesto que ya conocen a Medeski, Martin & Wood. Salú!!!

sábado, 14 de abril de 2012

Liquid tension experiment: Acid Rain


Lo increíble de Liquid Tension Experiment (LTE) -y no es un chiste- es que sacan sus discos por Magna Carta Records. Otra vez el constitucionalismo, el derecho y el derecho constitucional con la música ;-D Ver el site del sello discográfico acá. Se destacan en esta absolutamente impresionante versión en vivo de Acid Rain.


Y también tienen un muy buen tema llamado "Freedom of speech" acá.  Porque todo tiene que ver con todo. LTE son Mike Portnoy (Batería), John Petrucci (Guitarra), Tony Levin (Bajo-Chapman Stick) y Jordan Rudess (Teclados). 
Press Play!

sábado, 7 de abril de 2012

Música y constitucionalismo: Secret Chiefs 3 en Buenos Aires


El próximo viernes 13 de Abril se estarán presentando en Buenos Aires los buenos amigos de Secret Chiefs 3 (SC3). El año pasado estuvieron en Argentina con Primus en el Estadio Malvinas Argentinas. Este año la cita será en el más íntimo Niceto Vega. Ya hablamos de las vicisitudes de Secret Chiefs 3 en este post, acá. Ya comentamos que el gran DT de la banda es Trey Spruance (Mr. Bungle, Faith No More, colaborador de John Zorn, entre otros) y que tiene/ha tenido a grandes músicos, entre los que resalta el violinista Eyvind Kang, quizás el mejor violinista del mundo, en estos días en tour acompañando a Bill Frisell. 

Existe la casualidad y el azar. Es mera coincidencia que una banda que nombra a sus primeros discos First Grand Constitution and Bylaws y Second Gran Constitution and Bylaws -o sea, Primer Gran Constitución y leyes complementarias y Segunda...- se llame Secret Chiefs 3. Nada evoca el hecho de lo sectario, lo secreto de las convenciones constitucionales, o de los pactos políticos constituyentes, lo excluyente de esos procesos políticos, lo elitista y aristocratizante de esos momentos. No hay conexión alguna entre la falta de debate público, democrático e igualitario, esto es, horizontal e inclusivo y que aquel proceso de constituciones pensadas por una minoría para concentrar mucho poder en pocas (sus) manos. Lo mismo se podría pensar en los pactos reformadores y sus operadores políticos, en las sombras, oscuros, reuniones privadas sobre cuestiones públicas y una trama desconocida por las mayorías sobre asuntos que tienen mucho que ver con el destino de una comunidad política donde evidentemente aunque no creamos -que los hay, los hay- pueden existir los Secret Chiefs: Los jefes secretos.  En fin, mera coincidencia.

El video que acompaña es el video-arte que le gusta a la gente. No sé quién lo hizo pero la pachamama se lo agradecerá. Es stop-motion. Un esfuerzo titánico y paciente. Amantes de las pinturas de Maru Botana y  de las "artes" similares abstenerse de eructar la imcomprensión que les produce su ignorancia ;-D 

Para aquellxs "no iniciados" tienen tres grandes opciones para introducirse con hits de la banda "Exodus" acá, "Renunciation" acá y "Ciorcarlia" acá.


Más información del show, lugar y demás, acá.

sábado, 31 de marzo de 2012

Para las Pascuas: Faith No More


Courtney Love estuvo un rato. Chuck Mosley vocalizó pero se fue. Después de Jim Martin, ese excéntrico guitarrista con riff propio, estuvo el gran Trey Spruance -con quien grabaron el gran e imperdible disco King for a Day, Fool for a Lifetime- y con Dean Menta hicieron el tour posterior pero para no agotar el derrotero de guitarristas fallidos, lo tuvo que reemplazar Jon Hudson hasta finales de 1998 cuando deciden, finalmente, separarse. 


Es la única banda que conozco que empezó tocando metal o funk metal, e hizo covers de Black Sabbath, John Barry, Bee Gees, Burt Bacharach, Take That, Dead Kennedys, Al Martino, GG Allin, Portishead, Vanilla Ice, Public Enemy, The Cranberries, Michael Jackson y Violeta Parra, entre otros, y siempre desentonando con las categorías y los lugares comunes de la industria musical y los rótulos de rockstars terminaron tocando en traje y corbata: Faith no more, señoras y señores.

Su esperado tour de regreso en el 2009 se llamó "The Second Coming Tour". Ejem, ejem. Salud.

domingo, 19 de febrero de 2012

Exilio y Mauricio Kagel: Dressur en New Haven


Estuve tres semanas visitando una primaveral -gracias calentamiento global- New Haven. Tres nombres vienen a la mente en un orden arbitrario: César Pelli, Carlos Nino y Guillermo O'Donnell. Quizás también, por deformación profesional, se cruzaron Juan Linz y Robert Dahl, grossos, viejitos, clásicos. Pensé en varias amigas y amigos que estuvieron por acá, de una u otra forma, trabajando y estudiando. 



Y pensaba en el exilio, específicamente, en el caso de César Pelli, acá de Tucumán a New Haven. Un viaje intergaláctico. Un final feliz para Pelli. Otro argentino exitoso, exiliado. Eso me hizo pensar, abismo mediante, en otros tipos de exiliados. Por ejemplo, en todos los ecuatorianos que hacen que New Haven tenga una gran comunidad ecuatoriana y un consulado ecuatoriano en pleno centro de la ciudad. Pienso, también, en este Intendente de "East Haven" al que le preguntan cómo va a resolver los graves problemas que tiene con la comunidad latina en la ciudad -problemas de violencia policial contra latinos- y le dice "voy a comer tacos", ver acá. Una de las clínicas de la Escuela de Derecho de Yale llevaba el caso por el cual el FBI intervino la policía local por la selectiva persecución a la comunidad latina. Posteriormente, cuando el Intendente/Mayor designó como vocero latino a un puertoriqueño en una comunidad de abrumadora mayoría de mexicanos y recibió cierto reparos no muy contento los increpó preguntando "¿Qué? ¿No es suficientemente oscurito, morocho para ustedes?"

No dejé de pensar y atar cabos con el exilio, los exilios: El de Pelli, de los ecuatorianos, de los mexicanos de East Haven, los exiliados académicos y económicos -hasta diría el inmerecido exilio de Don Gilberto Manhattan Ruiz- hasta que encontré este gran video del Yale Percussion Group haciendo el clásico "Dressur" (1977) de Mauricio Kagel. Y ahí apareció Kagel como otro exiliado, como tantos otros exiliados, los viejos y los nuevos.

No quiero profundizar en el exilio, en las frases comunes, en la reacción superficial de tirar responsabilidades y viejos sentimientos de potencialidades nacionales frustrados, denunciando fugas de cerebros. Lejos de eso. Solamente son cosas que conecté mental, arbitrariamente. De todas formas, es importante pensar el exilio para evitarlo o para enfrentarlo.

Volvamos mejor a Kagel. De paso, si no vieron el muy buen documental "Süden" pueden ver el trailer acá y si no conocían a Mauricio Kagel pueden escucharlo por ahí y leer más por acá.  Salud!

sábado, 11 de febrero de 2012

La poesía de Luis Alberto Spinetta / Unplugged / Dirty Three - Nick Cave


Sin duda, hay músicos que escriben poesía sin palabras...



y hay poetas que escriben música con palabras. 

Spinetta fue un puente viviente entre esos dos mundos tantas veces diferenciados y desconectados. Estos dos poemas que recordamos y transcribimos acá son -según entiendo- parte del único libro de poesía publicado por Luis Alberto Spinetta, "Guitarra Negra" de 1978. Curiosamente, mismo título de tema/poema/milonga de otro gran poeta de la guitarra, el gran Alfredo Zitarrosa.

Acompaña un tema que me hizo acordar al legado viviente de Spinetta: "Sea above, Sky below" de Dirty Three, (acá más info). Salud!

- El músico.

Acongojado llora
con sus débiles dedos
la furia y el odio
y el lodo
que fue su origen.

Las cuerdas de su instrumento
como míseros revólveres
o quizá tendones de un dios ebrio,
cantan.
Y es sólo penumbras
el despertar de su hora tardía.
Y es sólo tiniebla
el entornar pequeño de sus ojos.

El músico está allí
donde el dolor no puede confundirse
con los ecos del demonio.

El músico es por fin
la tenebrosa ansiedad
de no volverse loco por el tiempo.
La vida que no recuerda nada,
el antiguo reloj en el
que cayeron las lluvias.

Su soplido, fresco rechinar del abismo, cae.
Y su cuerpo de quimera y cárceles
va ensordeciéndose del cielo,
y quejándose de la soledad
que pudo por lo menos haber sido incomprensible.

Y así se materializan
los pensamientos del músico
como cruces que se encuentran
acostadas en el vientre.

Y las locas guirnaldas
del verano entreabren su pudor
Y se escucha el sonido.

- Ave Fénix

En lo que recuerdo que era mi cara
veo sólo una inmensa hoguera.
Mis labios ya secos por el intenso bramar
y una palabra gritando en el cielo quemado.

En aquella forma perdida de la que recogí mi cuerpo
vi estremecimientos involuntarios y gestos de miembros
vacíos.
Vi una eterna fila siguiendo cadáveres que se bañaban.
Oí una estrepitosa maquinaria sin silencio.

Entre mis petates encontré luego una carta mojada
y deshecha.
Eran las plumas del pájaro que vuela sólo una vez.
Toqué pulmones de su hálito,
imágenes con vísceras de su exhalación carnal y primera.

Y vientos nacarados y resquebrajados infinitas veces
ante la violencia de su nacimiento.

Luis Alberto Spinetta. Extractos de Guitarra Negra (1978), acá.

sábado, 4 de febrero de 2012

Sonic Youth: Diamond Sea

 El video de Zorn con Thurston Moore fue como un viaje al pasado, a los mejores discos de Sonic Youth y especialmente a Washing Machines, mi primer disco de los Sonic Youth.

Viajar así da gusto. Un viaje en todo sentido, para todos los sentidos. 
 

 Sol, mochila y guitarras distorsionadas. No necesito nada más.

Nexos

Nexos