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domingo, 18 de mayo de 2014

Muestra de fotos de Federico Winer


Recomendamos viajar a Don Torcuato, India, Nepal o al mundo soycuyano con FedericoWiner.  Gran muestra de fotos! A partir del 28 de Mayo. Abrazos y felicitaciones! Nos estamos viendo por ahí!



"Un país, o dos, se transforma en fotos. Y las fotos se transforman en papel y el papel en una muestra o exposición. Eso es arbitrario. Podría ser al revés o de cualquier modo de entremedio: una foto se convierte en un viaje o una exposición se transforma en un país, o en dos. También es arbitrario que mil doscientos millones de humanos se transformen en país o en muestra o tan solo uno de ellos en papel o foto. En texto intenté acercarme a India enumerando expectativas y frustraciones, acciones y encuentros, celebrando el contraste categorial. En foto el intento es similar: decir India (y Nepal) en una acumulación inexacta de imágenes y contrastes arbitrarios, que siempre aparecen turbios, corridos, inexactos. Pobres de categorías para lo que hemos visto tenemos dos opciones: o inventamos nuevas o jugamos con las que tenemos. Alguien dijo de otro: la monstruosidad que circula por una enumeración consiste en que el espacio común del encuentro se halla él mismo en ruinas. La bella monstruosidad de lo arbitrario. Bienvenidos a Don Torcuato."  - Federico Winer.

jueves, 9 de enero de 2014

Home - Nuestro Planeta Tierra de Yann Arthus-Bertrand


en las costas de la perdición - Comodoro Rivadavia 2013
Después de sufrir el calor atroz en las calles de Buenos Aires y de ver las increíbles imágenes de la ola de frío polar en el norte de los Estados Unidos y Canadá, por esa atrocidad y esa belleza que tienen estos fenómenos de calentamiento global, especialmente, estoy pensando, en las fotos de lago congelado en Michigan acá, o esta vieja imagen del Faro de Michigan acá -in-cre-í-blemente hermosa pero, repito, no es de esta helada- o de las Cataratas del Niagara (Niagara Falls) también congeladas, acá, recordé el documental del imperdible fotógrafo francés Yann Arthus-Bertrand, acá su web y acá la del documental que estamos recomendando de forma enfática ver: Home.

Sugerimos fuertemente buscar la mejor forma de verlo -en este espacio simplemente damos dos opciones al alcance de la mano virtual- porque en serio (!) las imágenes son increíbles no importa cuántas veces se las vea. Es algo así como 2001 Odisea en el espacio pero realizado por un Kubrick de la National Geograpich. Disfruten y salud!


Dos opciones: Una en español arriba, y otra en inglés abajo. 



Para aquellos gourmets de la calidad visual, el HD y esas drogas geek, el canal del documental con más opciones de visualizazción, acá. Y ahora así. Salud bis!

viernes, 24 de mayo de 2013

Francesc Garriga Barata: El project, la muestra, el libro




Hace unos días finalmente llegó a mis manos desde Barcelona el gran libro de Ángel Pérez Vico "Garriga_Barata. el projecte" en el que seleccionaron una de nuestras fotos y la intervinieron acompañada de un texto del poeta catalán Francesc Garriga Barata. 

Hay fotos de Paulo Bezeera (Brasil), Claudia Zaggia (Italia), Attila Magyar Hefe (Hungría), Dijana (Croacia), Erika Marks (USA), Erica M.D (Catalunya) e Itzhak Hanit (Israel) entre otrxs. 

Les dejo una de mis favoritas de Ruth Fredrek (Canadá) intervenida estética y poéticamente -como si hubiese diferencia- como toda la colección de 27 imágenes de la muestra que tomó forma de libro.

Muchas gracias Ángel Pérez Vico por la invitación a participar con una foto en la colección, en la muestra y muchas felicitaciones nuevamente por el libro! Salud desde Buenos Aires!

domingo, 12 de mayo de 2013

Must go: Adriana Lestido en el Bellas Artes


"Es necesario perderse para ser lo que se está mirando, para fundirse con lo que se está viendo". Adriana Lestido.

Clásico de la Marcha de la Vida - Buenos Aires 1992 Adriana Lestido.

En el Museo Nacional de Bellas Artes, ahí, invisible, escondido al frente de la Facultad de Derecho hay que ir a ver la muestra de fotos de Adriana Lestido.

Acá está la web de Lestido. Una inmensa fotógrafa. Sus blanco y negros son realmente potentes. Separación, mujeres en la cárcel, madres e hijas, compromiso, Sudáfrica, casa cuna (Hospital Infanto Juvenil), madres adolescentes, lucha, amor y amores difíciles, playas y sobre todo mucho más. Esperamos ver más polaroids en la muestra.

Una nota interesante se publicará por acá en un rato, en el Radar de Página 12. Se recomienda ,mucho leer las palabras que escribe Eduardo Zimmerman. Quedan avisadas y avisados. Salú!!

Sin título parte de la retrospectiva de "Amores difíciles" 2000 - Adriana Lestido

sábado, 11 de mayo de 2013

Instantáneas ┼ The Aurora - Mr. TSO


hielos del sol, glaciaciones de lo imposible, icebergs de la sinceridad - Patagonia 2013
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Fríos

¿Qué queda de esa ausencia?¿A dónde se esconde la angustia del abandono? ¿Qué raros conjuros convocan a los sacerdotes de las sombras tristes, de los sueños sudorosos? ¿Qué ritos exorcizan la ansiedad de ver en todas las nubes la misma carencia despejándose? ¿Para qué la razón, para qué la racionalidad, el conocimiento del vacío propio, la lectura de las dermis existenciales, para qué tanto lenguaje intentando apagar un fuego que lo evapora en sus llamas constitutivas? ¿Cuáles son las palabras que combaten esa guerra de silencios? ¿Cuáles los cerrojos de sus círculos más profundos, más intensos? ¿Qué mapa permite salir del laberinto? ¿Cómo interpretar una brújula traicionera, una guía intraducible? Siberia no es un lugar, es un verbo. El exilio siempre es un encuentro con el espejo. La otredad una comunicación incompleta, un paloma mensajera que nunca vuelve. Los fríos crecen debido a las empatías imposibles en la condición del  alma congelada. Nunca atrofiada, sobre-educada en luchar. La sensibilidad no supera las preguntas. La acción genera un nuevo frío en los huesos, un susurro del miedo paralizante, su traslación. Fragilidad es asumir que las acciones tampoco son respuestas. Las respuestas nunca llegan. Los interrogantes son puentes que pueden volver a cruzarse una y otra vez con la misma sensación, con la misma tormenta, con los mismos ojos ante el sol muerto, con sus mismos ecos de luz y sus rayos golpeándonos ya fríos.

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La medina 

Pasillos de mercaderes, colores del laberinto, una deidad que siempre pide más, rodeando la mezquita con ofertas de salvación, con capitalistas de regateo, con té verde que se adjunta a la negociación de un fakir enriquecido, con espejos de soles y arenas de un Sahara civilizado. Así es imposible salirse del espiral, fumando la narguilas del deseo inicial. El Che, compatriota parasital, siempre está por ahí, junto a escorpiones disecados, víboras resecas y mariposas estaqueadas. La industria cultural del magreb occidental. Emoción de la dialéctica musulmana. Lluvia excepcional, cofres de pesuña de vaca, cuero de camello de única joroba o misterioso desierto que llevamos en las sombras. Figuras oscuras y cargadas entre círculos de carencias en los pasillos secretos de lo incidental. El limbo es un lugar donde el comerciante te invita a pasar a su casa para venderte a sus hijas vírgenes. Las mujeres lejanas, huidizas, vestidas hasta las manos. La medina es la vida circular, tortuosa y fascinante, injusta como la tradición misma, un sueño roto de un Dios experimental. Mujeres y niños corren de la mano, heredero de siglos de opresión en el lenguaje de la tradición. Todo un proceso menos profundo que inaccesible. Y entre los pasillos, puertas, arcos de luz. Muchas puertas son azules, el patrón se respeta con ventanas azules, legales y paredes blancas, enanas. El azul es legal. El blanco es moral. Y allí está la antigua Biblioteca Nacional, cerrada, perdida y algunos símbolos políticos de una rebelión fallida que prometía. Un gorro rojo construido por las manos de un orfebre con un ojo en blanco y callos secos, manos de sal. El mediterráneo como un desierto, ese mar sin ningún oasis de roja intensidad.

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Azul y verde

En una habitación azul, un foco gastado vibra su luz verde que dibuja musgos en todas las paredes. Todo verde agua y la humedad hasta en la luz. Se huele el musgo de la luz, el río en el revoque. Cortinas, muebles, azulejos se tiñen. La luz verdosa vibra con tristeza y dos mujeres tensas hablan en la cocina. El nene se queda en un sillón. Esto no es bueno. No entiende nada pero entiende eso. Están hablando de amenazas, están hablando de que alguien puede matar a alguien. Una mujer sabe mucho de visitar comisarías para denunciar la violencia circular que no puede evitar y teme por su vida. Boomerang policial. Está averiguando con otra mujer, una mujer en la casa azul, si se puede mandar a matar a alguien y comprar la impunidad, pagarle a la policía. La plata todo lo puede. Teme por su vida. ¿Qué hará? Todo en la habitación azul, con luz verde, en el sillón verde, él todo lo ve. Y todo lo ve, entre azul y verde. Clavado, nervioso, en ese sillón. Y todo lo bebe, lo hará sangre, lo evaporará en sudor. Esa noche de grillos tensos, de emociones de cascarón. Ambos siguen a seis cuadras de la casa. Salen a la calle. En el mismo barrio de calles de tierra,  de charcos fáciles, de caños rotos, de cordones cunetas que prometen más. Las calles no tienen luz salvo en las esquinas. Pocas casas tienen luz ni generosidad a estas horas. Otras arrojan tantas sombras como ladridos. También risas, aplausos, volumen de la televisión o gritos de una madre en la mesa familiar. El futuro tiene una luz en la esquina, y a veces los muchachos del bar empiezan a tirarle piedras. A veces, hasta el nene tiene unas confusas ganas de hacer una oscura mitad de cuadra en cada esquina de su porvenir.

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Barriletes

La historia de siempre. Estoy en el arco. Ellos patean a fundir. Y siempre atajo la pelota con la cara. Parece a propósito pero siempre me pega en el medio de la jeta. Lo festejan. Siempre la paro. De hecho, más allá del dolor, todos me reconocen como un buen arquero. Mis tiempos serán otros. Mientras estoy en el arco, dibujo barriletes. Empiezo con un rombo, sigo con una soguita para que funcione y llevarlo para un lado y para otro. Rombos con estela, una cola y un piolín. Siempre frente al arco los dibujo sobre la tierra, mientras la pelota está lejos, del otro lado de la cancha del baldío, por donde debería pasar la ruta. La ruta por la que el municipio pagó a todas las familias pero nunca se fueron, nunca hubo ruta. Siempre la amenaza del desalojo. Un club del miedo, una sociedad de fomento de la amenaza. Construir en el camino. Vivir en la ruta fantasma. Los vientos, no los municipales, hicieron volar el polvo y los barriletes, y el tiempo también se construyó. El baldío se edificó y las pelotas fueron a los pies, donde siempre las tenemos, nunca más a la cara. El arco se ensanchó. Las enormes toscas que hacían de palo deben haber cimentado a la Escuela que hoy ocupa el terreno de la cancha. Seguro por ahí se sigue pateando a fundir. Nos siguen pateando a fundir, siempre atajamos. De hecho, me reconocen por mis rombos que vuelan, por fundir los arcos, por atajar las raíces, proyectar los caminos, por jugar fuerte como en ese baldío existencial, hoy edificado en el olvido. 

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Domar los árboles

La noche grita arco iris silenciosos mientras el viento doma los árboles y los acaricia geométricamente marcando sus ramas, doblegando sus rebeldías estéticas y administrando sus formas en sombras y suspiros de la oscuridad. Y allí ellos, caminando ese bosque otoñal de miedos brotados y pesadillas rancias pero recurrentes, de voces que hablan en sus incertidumbres, de proyecciones de ojos de cuervos paternales, de halcones de exigencias, de velas que expiden expectativas familiares, de roles a cumplir, de certezas en los horizontes de una predecible cueva. Los senderos de las inseguridades en cada línea natal de las manos, los hace separarse para que los troncos tapen las raíces del dolor que canta como un lobo en celo por una luna que llora ríos de velas ardiendo. Los colores de la noches, las estelas de la mañana, la niebla de las dudas, la auroras de su perfume todavía acompaña sus pasos en las aguas de una tormenta paranormal. Todo mañana será una selva incontrolable frente a la comodidad del control zoológico. Ferocidad controlada, libertad exprimida en un jugo mentiroso o libertad en una despedida sin aura amorosa, sin halo feroz. Todo se le olvidó con el tiempo salvo ese arte natural que el viento le enseñó, domar los árboles, adorar el ciclo primaveral de las cenizas y el polen de las flores de un  fénix vegetal donde se paran todos los sauces de fuego para nutrir su manantial de savia animal.

Nexos

Nexos